THE OBJECTIVE
Amando de Miguel

Corea del Norte, una supervivencia

En la Historia de la evolución humana, en ocasiones se detectan supervivencias, esto es, restos de alguna rama defectuosa, condenada a la extinción. Ese es el caso del extravagante régimen norcoreano. Como suele ser usual en los sátrapas, el caudillo de Corea del norte se presenta con un caprichoso corte de pelo. Otras constantes mas sustantivas son el irredentismo (en su caso anexión de Corea del Sur) y el mimetismo militarista.

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Corea del Norte, una supervivencia

En la Historia de la evolución humana, en ocasiones se detectan supervivencias, esto es, restos de alguna rama defectuosa, condenada a la extinción. Ese es el caso del extravagante régimen norcoreano. Como suele ser usual en los sátrapas, el caudillo de Corea del norte se presenta con un caprichoso corte de pelo. Otras constantes mas sustantivas son el irredentismo (en su caso anexión de Corea del Sur) y el mimetismo militarista.

Muchas veces el orondo dictatorzuelo aparece rodeado de algún amanuense con uniforme militar. El hombre toma notas en una libretita al efecto. No utiliza pincel sino lápiz de tinta. Se supone que será para escribir la crónica de las hazañas del gran timonel. Como tantos otros gerifaltes totalitarios, el de Corea se ha planteado el dilema de «cañones o mantequilla».

Empezamos a tener noticias de algunas defecciones del régimen. El comunismo norcoreano se muestra como el último dinosaurio del llamado «socialismo real». Siempre que se alza un telón de acero (o de bambú), surgen prófugos que se evaden por los huecos de tales empalizadas imposibles. Los hemos visto en Berlín y en Cuba. Nunca se podrán poner puertas al campo radioeléctrico.

Tiene mala suerte Corea del norte con su lugar en el mapa, rodeada de grandes potencias: Rusia, Japón y China. Lo peor es que sus primos meridionales de la península de Corea se han constituido en un modelo de desarrollo, de vitalidad. En el fondo, nos encontramos ante el último episodio retardado de la Guerra de Corea de los años 50 del siglo pasado. La herida no se cerró entonces y ahora aparece enconada, puede que ya con gangrena. En cuyo caso solo cabe sajar.

Una aberración política como Corea del norte se mantiene porque la mayor parte de los países del mundo no se organizan de forma democrática.

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