Eugenio Fouz

Corriendo al amanecer

Para no dejar nada al azar, imaginemos que la deportista de la fotografía prefiere la noche para ejercitar su cuerpo despierto mientras otros duermen y que está anocheciendo. Es igual, sea como sea, la brasileña ha elegido bien el momento y el lugar.

Opinión

Corriendo al amanecer
Eugenio Fouz

Eugenio Fouz

Netizen poet & blogger; profesor de Inglés. Soy twitter-adicto.

Para no dejar nada al azar, imaginemos que la deportista de la fotografía prefiere la noche para ejercitar su cuerpo despierto mientras otros duermen y que está anocheciendo. Es igual, sea como sea, la brasileña ha elegido bien el momento y el lugar.

No tengo claro si está anocheciendo en la playa o si el día está a punto de comenzar. Quiero creer que el sol rojo no se muere y que lo que veo de verdad es un amanecer a estrenar por la corredora y su fiero acompañante. Para no dejar nada al azar, imaginemos que la deportista de la fotografía prefiere la noche para ejercitar su cuerpo despierto mientras otros duermen y que está anocheciendo. Es igual, sea como sea, la brasileña ha elegido bien el momento y el lugar. Y como una cosa lleva a la otra, déjeme defender también la compañía del perro pegado a sus pies.

Por lo visto y leído en el pie de foto, los habitantes de Brasil se proponen viajar y adelgazar por estas fechas. Es lógico pensar que en el país de la bossa nova y el culto al cuerpo a las mujeres y los hombres les preocupe su imagen y la mimen yendo al gimnasio o tomando lecciones de samba en academias de baile.

Resulta curioso, sin embargo, que los “buenos propósitos” de los brasileños surjan justo en el momento en que expira el verano. Parece como si los meses de julio y agosto no hubiesen existido ¿No sería acaso más razonable emprender los cambios antes de las vacaciones y no pararse a pensar en mejorar las cosas a su regreso? Con todo, son afortunados los americanos de ese país porque empiezan a vivir la vida dos veces.

Al igual que los estudiantes y profesores, los hijos del carnaval inician la nueva agenda en septiembre escribiendo otro año durante diez meses e ignorando también el séptimo y octavo del calendario gregoriano. Ellos saben como sabe el lector bueno que hay más vida que la que uno vive en su cabeza.

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