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Corruptos y corruptores

Llevamos años con la cruz de la corrupción, dándole cera a los corruptos, como debe ser, pues son muchos, pero siempre nos olvidamos de que no existirían si no hubiera corruptores. Y se ha sido muy benévolo con los que corrompen con su pasta gansa y su poder. Por eso me parece atinada la decisión del juez del Caso Púnica de citar como investigado a Juan Miguel Villar Mir, perejil de casi todas las salsas corruptas, capo de OHL, una de las constructoras de postín que se jartó de corromper para conseguir obra pública, y ganó millones y millones. En este caso el juez ve materia en la adjudicación de unas obras en el Metro de Madrid y del metro ligero de Boadilla del Monte. Villar Mir era uno de los que frecuentaba la sede del PP de Génova con la pasta por delante.

El juez García Castellón cita también como investigados a su yerno y ex consejero de OHL Javier López Madrid, íntimo de la reina y el rey, el famoso compi-yogui de Doña Letizia y también a Jesús Trabada, ex consejero delegado De la empresa pública Mintra (Madrid Infraestructuras del Transporte). Los tres están siendo investigados también en el caso Lezo, otra de las causas duras de corrupción, por la adjudicación a OHL de la construcción de un tren en Navalcarnero y Móstoles que no se llegó finalmente a realizar.

Los que van con la pasta por delante para conseguir curro generan una competencia en desigualdad de condiciones. Y aunque en España pasen por ser hombres potentes de negocio, gestores de éxito por los resultados de sus empresas, y hayan sido respetados e incluso adulados por ocupar escaparate social y mediático, han hecho mucho daño a España, a la moral pública, y sin ellos no habríamos tenido tanto político corrupto y por lo tanto no se habría robado tanto dinero público como se ha robado. Por eso creo que la Justicia ha de ser igual de implacable con unos y con otros, y los medios debieran poner más de su parte en la denuncia de sus comportamientos. Representan lo peor de lo peor de nuestra sociedad.

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