Maria Munoz

Cuando Candy hizo ‘crash’

La semana pasada debutaba en bolsa King Digital Entertaiment Plc, la empresa creadora del adictivo juego Candy Crush Saga. El éxito fue tal que me he permitido rebautizar el juego como Candy “Crash”.

Opinión

Cuando Candy hizo ‘crash’

La semana pasada debutaba en bolsa King Digital Entertaiment Plc, la empresa creadora del adictivo juego Candy Crush Saga. El éxito fue tal que me he permitido rebautizar el juego como Candy “Crash”.

“Compre compañías con buen historial de beneficios y con una posición dominante en el negocio.” Warren Buffett

La semana pasada debutaba en bolsa King Digital Entertaiment Plc, la empresa creadora del adictivo juego Candy Crush Saga. El éxito fue tal que me he permitido rebautizar el juego como Candy “Crash”. Su puesta de largo supuso un -15,5% sobre el precio de salida a bolsa, es decir, King perdió en su primera jornada bursátil 1.000 millones de dólares de capitalización.

¿Y se sorprenden? A mí lo que me sorprende es que se sorprendan. Después del fiasco de Zynga, creadora del juego FarmVille, que hoy vale un 58% menos que en su salida a bolsa en 2011, ¿qué esperaban?

Como dice Buffett, «compren compañías con un buen historial de beneficio»: este historial en King es corto. Pese a tener 180 juegos en su catálogo, Candy “Crash” supone el 78% de sus ventas (1.888 millones de dólares en 2013). Excesiva dependencia de un único producto. Gran error.

Y continúa, «compren compañías con una posición dominante en el negocio»: los reyes del entretenimiento no son dominantes en el mundo de los videojuegos. Son simplemente una adicción para sus millones de “casual players”. El gran público, infiel por naturaleza, ha puesto de moda un juego que, cuando llegue a su punto de saturación, relegará a un segundo plano. Porque las modas son así, efímeras. Sus seguidores no son “hardcore gamers” o profesionales del videojuego. Los fans de Candy están ya esperando lo siguiente, más entretenido, novedoso y adictivo, para dejarle plantado. Excesiva volatilidad del sector en el que opera. Otro gran error.

Hay quien insinúa estar de nuevo en esos tardíos años 90 y principios del siglo XXI cuando todo lo que tenía el prefijo e- o el sufijo .com era oro puro. Para mi tranquilidad creo que en esto sí hemos aprendido algo y catorce años después de que estallara la burbuja .com y de que el Nasdaq no haya recuperado aún los 5.048 enteros que alcanzó en marzo de 2000, vemos que las salidas a bolsa de empresas carentes de historial de beneficios y posicionamiento dominante no se convierten en un pelotazo que nos haga mil millonarios sólo con pestañear.

Aunque igual me equivoco y quién sabe si, cuando los 93 millones de personas que juegan a diario a esta cosa de alinear caramelos dejen de pagar unos $17 al mes para avanzar de pantalla o ganar vidas, tendremos que preparar al Apalabrados o a los Angry Birds y rescatar al Snake de Nokia para catapultarlos al mundo bursátil y dar el pelotazo.

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