Natalia Angulo Haynes

Cuidado

Al analizar los resultado de las elecciones europeas, muestro mi preocupación ante el ascenso de los partidos radicales de extrema derecha como el Frente Nacional de Francia, Nuevo Amanecer y el Partido Popular Danés.

Opinión

Cuidado

Al analizar los resultado de las elecciones europeas, muestro mi preocupación ante el ascenso de los partidos radicales de extrema derecha como el Frente Nacional de Francia, Nuevo Amanecer y el Partido Popular Danés.

Al analizar los resultado de las elecciones europeas, muestro mi preocupación ante el ascenso de los partidos radicales de extrema derecha como el Frente Nacional de Francia, Nuevo Amanecer y el Partido Popular Danés.

Sólo en dos países ganó el partido del gobierno: Alemania y España, a pesar de grandes pérdidas en el caso de España (el PP perdió 8 escaños y surgió una tercera opción política que viene con fuerza para las generales, el partido del pueblo Podemos). La debacle política que estamos viendo responde al profundo malestar de la población europea que dice con su aplastante abstención, en primer lugar, que no están conforme con ninguna de las opciones políticas que se plantean y, en segundo lugar, que con el voto a radicales de extrema derecha piden una flexibilización cuantitativa de las políticas de ajustes y recortes que se han venido practicando en la UE desde comienzos de esta Crisis de Ajuste. Por medio de la abstención y con el voto a la extrema derecha, la población ha expresado su profundo escepticismo antes las actuales políticas. ¿Se trata solo de un voto de castigo contra las políticas desastrosas de la Troika o es algo más profundo?.

Parada radical de reformas, déficit, deuda, desequilibrio de la economía, salidas de los programas de rescate que ahogan financieramente al sistema, inmigración, paro, corrupción, son los principales problemas que asolan al viejo continente.

Harta de sufrir fracasos, la población ha optado por mirar hacia nuevas opciones. Vivimos momentos muy graves con el triunfo de la extrema derecha en Europa y estos deberían ser momentos de reflexión y análisis. Momentos para enfocar la vista hacia donde la población está mirando, momento de hacer un profundo cambio en las políticas que se han venido practicando, si queremos volver a soñar con una Europa social y unida. Ante un momento crucial en la historia política y sin un cambio de dirección,  Europa en unos años podría ser un escenario muy distinto del que es hoy día. Los países se saldrán de la moneda común, se cerrarán fronteras y cada cual gobernará en solitario. La crisis remontará no gracias a estas políticas, sino por su propia naturaleza de curvatura cíclica, lo que reforzará aún mas la idea de que la Europa unida es insostenible. La llamada de atención que han representado las pasadas elecciones puede tener un efecto onda que acabe con el paisaje político actual. Cuidado. 

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