Ricardo Dudda

Democracia sin política

Una de las grandes brechas que dividen Europa es la que separa a los cosmopolitas y globalistas de los nacionalistas y provincianos. En el Brexit se dio con especial virulencia, incluso dentro del gobierno de Cameron. En un excelente artículo en <em>The London Review of Books </em>sobre Theresa May y el ministerio de Interior (Home Office), el periodista William Davies escribe: “El Home Office se ha identificado como la voz de la clase trabajadora en Whitehall [una metonimia del gobierno británico], y se siente minusvalorado por la élite de Oxbridge en Downing Street y el Tesoro [...] Los ministros de interior ven el mundo en términos hobbesianos, como un lugar peligroso y aterrador.”

Opinión Actualizado:

Democracia sin política
Ricardo Dudda

Ricardo Dudda

Periodista y miembro de la redacción de Letras Libres, columnista en El País y autor de "La verdad de la tribu". La corrección política y sus enemigos.

Una de las grandes brechas que dividen Europa es la que separa a los cosmopolitas y globalistas de los nacionalistas y provincianos. En el Brexit se dio con especial virulencia, incluso dentro del gobierno de Cameron. En un excelente artículo en The London Review of Books sobre Theresa May y el ministerio de Interior (Home Office), el periodista William Davies escribe: “El Home Office se ha identificado como la voz de la clase trabajadora en Whitehall [una metonimia del gobierno británico], y se siente minusvalorado por la élite de Oxbridge en Downing Street y el Tesoro […] Los ministros de interior ven el mundo en términos hobbesianos, como un lugar peligroso y aterrador.”

Davies explica que el partido conservador se divide entre los que creen en un “Estado protector”, como May, y los que defienden un Estado neoliberal, como el ex canciller de Hacienda George Osborne, al que May acusó de no tener inteligencia emocional. El Estado neoliberal habla de las “hard working families”, el Estado protector defiende a la “gente ordinaria”.

Según el periodista del Observer Nick Cohen, el partido conservador es una alianza entre snobs y mobs. Los primeros son la cabeza, los segundos el músculo. Cohen cree que, “al igual que Carlos I, Theresa May está intentando gobernar sin el parlamento”: tiene a sus espaldas la voluntad popular, a la gente ordinaria, que votó en junio por recuperar la soberanía, sea lo que sea esta. La soberanía, en cambio, reside en el parlamento.

La indignación del gobierno tras la decisión judicial de que el Brexit ha de ser votado por el parlamento es sorprendente, pero encaja con la idea de Estado protector de May: la primera ministra quiere proteger a la ciudadanía de la política, como si esta fuera un estorbo para la democracia real (Spoiler: no pueden vivir una sin la otra). Como explica un editorial del diario Guardian, “es un principio fundamental de la democracia británica que el parlamento es soberano. No el gobierno. No la camarilla ejecutiva y autoseleccionada dentro de él. Desde luego no esta primera ministra, que carece de un mandato personal [no ha sido votada en unas elecciones]. El poder soberano reside en nuestro parlamento elegido y representativo.”

Más de este autor

Para cuando vuelva el procés

«Para cuando vuelva el procés, habrá que insistir en lo de siempre. Hay tres cuestiones centrales en el catalanismo que lo son también del independentismo, y que han protagonizado la actualidad en los últimos meses: la lengua, el Estatut y las infraestructuras.»

Opinión

Cancelar el debate sobre la cancelación

«¿Está bien, es moral, es aceptable que en una democracia liberal una persona que tuitea una opinión polémica sea despedido de su empleo solo porque lo ha pedido una turba?»

Opinión

Más en El Subjetivo

Gregorio Luri

Twitter en Pompeya

«Los arqueólogos han sacado a la luz más de 20.000 ‘graffiti’ -¡y los que aguardan!- que nos sorprenden por la familiar trivialidad que encontramos en ellos»

Opinión

Joaquín Jesús Sánchez

Los lloricas

«Seguro que ahora, el buen timonel de la transición estará apenado, sentado en la casa opulenta de algún amigacho, pensando en que los «menores de 40 años solo lo recordarán como el de Corinna, el del elefante y el del maletín». Podría ser peor, majestad, pero es que no nos dejan»

Opinión

Cristina Casabón

Contra la tiranía identitaria, humor

«El humor es lo contrario a la cultura de la indignación, o cancel culture; si nos preocupáramos menos por nuestras identidades o por estar creando universos morales, podríamos ser más libres y escépticos. ‘Woke’ es un libro de humor unido a una ironía feroz sobre el mundo identitario»

Opinión