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#Día7

La Navidad es entendida como la fórmula mágica para recargar pilas, para enfrentarse al “año” que en realidad comenzó con el “curso” en Septiembre. Pero nos damos una nueva oportunidad, por si las moscas

El 7 de Enero, qué gran día. El día de la vuelta a la rutina, de la vuelta a la normalidad. ¡Bendita normalidad!. El día que comienzan los colegios – recuerdo a mi madre alabando las virtudes del Santo Job y en bajito susurrando “Herodes, Herodes”-.  El 7 de Enero se ponen las máquinas a funcionar. Parece mentira, pero con la que está cayendo, las dos últimas semanas sencillamente España estaba cerrada por vacaciones. Cerrada como en Agosto, pero en Diciembre. Da igual que se estuviera trabajando, porque la otra mitad del sistema no lo hacía. Esas merecidas vacaciones que son entendidas como un kit-kat a lo bestia (dependiendo del calendario, hay años en los que en Diciembre realmente sólo cuentan doce días laborables de los de verdad).

Total, la Navidad es entendida como la fórmula mágica para recargar pilas, para enfrentarse al “año” que en realidad comenzó con el “curso” en Septiembre. Pero nos damos una nueva oportunidad, por si las moscas. Hay que empezar siempre y el 7 de Enero es una de esas fechas en el calendario perfectas para lo que el makerting ha denominado “propósitos”. En realidad los “propósitos” son un “desiderandum”, mientras que el inicio del curso es más “obligación”. Los propósitos normalmente no se han cumplido, seguimos fumando, sin hacer deporte, comiendo más o menos igual, y fastidiando al vecino.  Por esto último, también, el 7 de Enero es una fecha tan importante, porque debería recordarnos que la vuelta a la normalidad no tiene que nublar los buenos propósitos. Si todos los días del año tuvieran un poco del 7 De Enero, seguro que nos iría mejor. Feliz Año. 

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