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Diálogo con Sócrates ante la sede del PSOE

Estaba delante de la sede del PSOE de Ferraz y Sócrates se ha parado a mi lado. Inmediatamente ha comenzado a interrogarme, como acostumbra. Intuía que saldría trasquilado, pero como no tenía anda que hacer, me he puesto en sus manos.

Sócrates: ¿Qué es lo que nos orienta, a los hombres?

Yo: Me imagino que cada uno perseguirá sus propios intereses.

S: ¿Crees que lo que pasó el sábado aquí adentro puede explicarse así?

Yo: Miedo me da contestarte, porque me sacarás a relucir a tus zapateros, bataneros y gimnastas y me acabaré perdiendo.

S.: Ya que los has sacado tú a relucir, contéstame, ¿no crees que cada uno se guía por lo que le parece bueno?

Yo: Nadie elige lo malo para sí a sabiendas.

S.: Con esta respuesta tengo bastante. Si dos personas que se guían por lo que creen que es bueno acaban enfrentándose, ¿cómo resolverían sus diferencias? Imagínate que discuten sobre si un objeto es más pesado que otro.

Yo: ¡Pesándolos!

S.: Así es. ¿Y si discuten sobre si una cosa es más grande que otra?

Yo: ¡Midiéndolas!

S.: Entonces, cuando no hay acuerdo, es probable que no dispongan de un instrumento de medida.

Yo: Así parece.

S.: ¿Y no son las cosas más altas las que no podemos medir?

Yo: ¿A qué te refieres?

S.: A lo justo y lo injusto, lo bueno y lo malo.

Yo: ¿Me estás diciendo que nos enfrentamos por culpa de ideas que no sabemos comparar?

S.: Hacia aquí nos conduce el diálogo.

Yo: Cuesta aceptarlo.

S.: Si pronuncio la palabra “piedra”, ¿sabes a qué me refiero?

Yo: Sí.

S.: Y yo sé que tú lo sabes.

Yo: Así parece.

S.: ¿Y si pronuncio la palabra justicia? ¿Sabes exactamente a qué me refiero?

Yo: No estoy tan seguro.

S.: ¿No es sobre lo justo y lo bueno sobre lo que discutimos con los demás e incluso con nosotros mismos?

Yo: Sí.

S.: ¿Y cuándo estamos más expuestos al engaño, cuando hablamos de piedras o de la justicia?

Yo: Cuando hablamos de la justicia.

S.: Porque estamos más perdidos.

Yo: No estoy seguro de querer comprenderte.

S.: Recomencemos de nuevo desde el principio. ¿Qué es lo que nos orienta a los hombres?

Yo: Lo siento Sócrates, tengo que hacer la Primitiva y deben estar a punto de cerrar.

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