Inaki Arteta Orbea

Educación

No es religión, no es sólo ideología, es un sistema de educación en el odio. Adultos fanáticos preparando cerebritos para luchar contra la libertad.

Opinión

Educación

No es religión, no es sólo ideología, es un sistema de educación en el odio. Adultos fanáticos preparando cerebritos para luchar contra la libertad.

“El propósito de la educación totalitaria nunca ha sido infundir convicciones, sino destruir la capacidad para formar alguna”. Hannah Arendt.

Es la educación. Esa actividad tan rutinaria, tan antipática, que nos ha hecho madrugar contra nuestra voluntad día tras día desde antes del uso de razón, tan odiada por todos los jóvenes del mundo en todas las épocas. Eso que tantos descuidan, es la actividad estratégica clave de los poderes ansiosos por crear mentes dóciles para la absorción de mensajes tan sencillos como demoledores. Para rellenar las mentes jóvenes con tres o cuatro ideas que dejen claro quién es y dónde está el enemigo.

No basta con dibujar mapas de países con fronteras inexistentes en una pizarra. No basta con repetir los nombres de los elegidos como enemigos seculares. No basta con supervisar con mucho cuidado, página a página, frase a frase, los libros que leerán los jóvenes para que asimilen sin darse cuenta pequeñas porciones de odio que irán acumulándose en su organismo. No basta con formar profesores que corroboren lo que señalan esos libros. No basta con televisiones milimetradamente diseñadas para no pronunciar jamás ciertas palabras y repetir sin descanso las que son clave. No basta con padres adoctrinados, también desde su juventud. Es todo esto junto. 

Ningún movimiento proveniente de las mentes de los totalitarios es inocente. Parecerán buena gente muchas veces. Parecerá que tienen buenas razones para quejarse. Nos harán sentirnos culpables de sus antiguas afrentas. Pero entre los suyos, seguirán difundiendo su mantra: “Ellos siempre han sido nuestros enemigos. Quieren cambiarnos. No nos dejan ser como queremos ser. Se ríen de nosotros”.

No es religión, no es sólo ideología, es un sistema de educación en el odio. Adultos fanáticos preparando cerebritos para luchar contra la libertad.

Increíblemente es muy sencillo, no nos van a matar a todos, al menos nunca lo dirán con palabras, les gusta que les tengamos miedo. A ver si nos enteramos de cómo no hay que ser, de cómo no hay que hablar, de cómo no hay que comportarse. Ellos, mientras, verán con orgullo, cómo van creciendo en sus escuelas sus soldaditos del futuro. Son las maniobras de la moderna guerra cultural. Mucha atención: es la educación. Y con esa educación, la vida no vale nada.

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