THE OBJECTIVE
Amando de Miguel

El comunismo salvaje

China se ha convertido en la fábrica del mundo. El régimen facilita salarios bajos, industria contaminante y congestión metropolitana

Opinión
Comentarios
El comunismo salvaje

China se ha convertido en la fábrica del mundo. El régimen facilita salarios bajos, industria contaminante y congestión metropolitana

El tiempo parece haberse detenido en China. No se puede pasar, en poco más de una generación, de una estructura agraria a otra manufacturera y con una altísima densidad de población urbana. Bien, se puede, pero hay que pagar un oneroso precio. Por ejemplo, si ese salto se hace sin democracia es natural que se alcancen los niveles de contaminación atmosférica más altos de la Historia. Hay que tratarlos como si fuera una suerte de plaga. Una contaminación tal alta será planetaria.

China se ha convertido en la fábrica del mundo. El régimen totalitario facilita salarios bajos para la mayoría, industria contaminante y congestión metropolitana. Hace más de un siglo se hablaba del “peligro amarillo” ante el supuesto -ahora real- de que China se convirtiera en un imperio fabril. Se suponía que iba a importar el “capitalismo salvaje”, pero lo que ha llegado es la peor versión del “comunismo salvaje”. La desigualdad social a la que se ha llegado en China no tiene parangón.

Los analistas suelen razonar que China va camino de alzarse como la primera potencia económica del mundo. Tendría que serlo también en términos per cápita, cosa más difícil. Le faltan dos condiciones para ello:

(1) Que se produjera un estallido democrático, aunque fuera sui géneris.

(2) Que en China se hiciera ciencia, no solo tecnología.

Las dos condiciones se ven muy lejanas. El obstáculo no está en la población -esforzada e instruida en su mayor parte- sino en el “aparato” que domina la política. Nunca hubo en el mundo una oligarquía tan poderosa como la que rige hoy los destinos de China. Los grupos e instituciones que velan por los derechos humanos a escala mundial no se atreven a atravesar la “muralla de bambú”. Gran hipocresía.

Publicidad
MyTO

Crea tu cuenta en The Objective

Mostrar contraseña
Mostrar contraseña

Recupera tu contraseña

Ingresa el correo electrónico con el que te registraste en The Objective

L M M J V S D