Víctor de la Serna

El «cortafuegos» que no lo es

«No olvidemos que el PSOE es un partido republicano que firmó hace medio siglo una constructiva tregua con la Monarquía, pero que no se va a dejar la vida en ello»

Opinión

El «cortafuegos» que no lo es
Foto: Dani Pozo| AFP
Víctor de la Serna

Víctor de la Serna

Periodista generalista a la antigua usanza, ha acabado especializándose en comunicación, cocina, vinos, baloncesto y las calles de Madrid.

Tiene inconvenientes, junto a sus ventajas, el haber sido educado en el cartesiano sistema educativo francés: tu búsqueda inmediata de la lógica en todos los acontecimientos imprevistos e importantes te puede acabar sumiendo en el desconcierto y el disgusto si la lógica no halla resquicio en todo ello. Y en esas está este cronista con la marcha del Rey Juan Carlos I a un punto ignoto del mundo exterior, explicada por los analistas como «cortafuegos» frente al desarrollo de las acusaciones de fraude fiscal que se van precisando en torno al rey dimitido.

¿Qué «cortafuegos» van a suponer unos miles de kilómetros de distancia si la fiscalía decide intervenir, como sin duda decidirá cuando reciba de Suiza toda la información, y el ex monarca debe responder? ¿Va a esconderse en algún paraíso sin tratado de extradición y, de paso, contribuir poderosamente al fin último de toda esta operación, que no es otro que la caída de la Monarquía y de la Constitución de 1978? Pues claro que no. Tendría que regresar, o que pactar con Hacienda la millonaria liquidación correspondiente, y quedar más o menos igual que si lo hubiese hecho desde Vitigudino. Pero con peor imagen.

Aunque el triunvirato monclovita Sánchez-Calvo-Redondo, que es el que ha organizado el pseudo-exilio, se empeñe en dar a entender que la idea originaria parte de Felipe VI, uno no apostaría mucho por esto. El Rey, al que aparentemente le han metido el miedo en el cuerpo, se ha sumado a la granguiñolesca operación muñida por los populistas «moderados», supuestamente para aplacar a los populistas extremistas de Podemos. Y naturalmente no los han aplacado. Han alimentado la puesta en marcha de su nueva operación antimonárquica, la más dura y descarada hasta la fecha.

La maquinaria está en marcha, y con el Rey «huido» (dicen Torra y Puigdemont) los acontecimientos pueden acelerarse. No olvidemos que el PSOE es un partido republicano que firmó hace medio siglo una constructiva tregua con la Monarquía, pero que no se va a dejar la vida en ello. La rama ZP-Sánchez del partido quiere de verdad cambiar el fundamento institucional de España, y no les va mal que el supuesto desgaste se lo lleve Pablo Iglesias.

No está todo perdido, y una infracción fiscal reparada por el imprudente y avaricioso Juan Carlos I podría cerrar aún este capítulo. Pero el trono de la Princesa Leonor quedará más que amenazado y el de su padre tambaleándose. Un comportamiento indigno del ex jefe del Estado no se suaviza con una teatral desaparición del escenario.

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