Roberto Herrscher

El cuello de tu camiseta

Mira en el cuello de tu camiseta: ahí está el problema

Opinión

El cuello de tu camiseta
Roberto Herrscher

Roberto Herrscher

Periodista, licenciado en sociología y profesor universitario. Master en Periodismo por la Universidad de Columbia y posgrado del Instituto para el Desarrollo de Periodismo Internacional de Berlín (IIJB), reside en Barcelona, donde dirige el Master de Periodismo BCNY.

Mira en el cuello de tu camiseta: ahí está el problema

Las túnicas que lucen son elegantes, coloridas; están limpias, muestran orgullo y seguridad. Las caras son otra cosa: se ven indignadas, dolidas. Son las trabajadoras en la industria textil de Bangladesh, la vanguardia de la globalización. Son las víctimas de nuestra ropa. 

El pie de foto reza: “Bangladesh. Miles de trabajadores –principalmente mujeres– de las firmas textiles afincadas en Daca han paralizado las labores de un centenar de fábricas para exigir un salario mínimo de 100 dólares al mes (unos 75 euros)”. 

Ya lo saben: 75 euros al mes es su sueño. Cobran mucho menos. Trabajan de sol a sombra. No tienen tiempo para comer o ir al baño decentemente. Las tienen encerradas, y si se desata un incendio en las maquilas infectas donde se hacinan, mueren calcinadas. 

Ahora, señora lectora, señor lector, tome por favor con el índice y el pulgar el borde del cuello de su camisa o camiseta. Sí, esa que tiene puesta. Yo acabo de ver la mía. Es una camiseta muy barata, ideal para llevar en casa. Dice B&C, 100% cotton, ‘Made in Bangladesh’. Puede ser también ‘Made in India’, ‘in Pakistan’, ‘in Guatemala’, ‘in Bolivia’. 

Ahora vuelva a ver la foto de las mujeres. Mírelas bien. Son ellas las que cosieron su camiseta, por un sueldo miserable, en un cuartucho sin ventanas, bajo una luz inclemente, con calor de sauna. 

Ahora huela esa camiseta, la suya. ¿Lo siente? Es el sudor de ellas. 

¿Y entonces qué? ¿Qué se puede hacer? 

Las empresas que fabrican esa ropa quieren preservar y aumentar su prestigio, su cercanía con la gente joven. Su fama de “enrollados”. Y mucho más las estrellas, actores y deportistas y modelos, que son la imagen de estas marcas. 

En el mundo de internet y las redes sociales, ese prestigio es cuestionable. En otra columna les voy a hablar de cómo intentar que la ropa barata no provoque tanto sufrimiento en lugares como Bangladesh. No es fácil, pero se puede.

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