Jon Navascues

El cuento de Alonso

Entre milagros y excusas, el tiempo ha frustrado una gesta que se empezó a vender demasiado pronto. Los ojos del asturiano ya no lucen como antes.

Opinión

El cuento de Alonso

Entre milagros y excusas, el tiempo ha frustrado una gesta que se empezó a vender demasiado pronto. Los ojos del asturiano ya no lucen como antes.

Entró en el circo siendo un niño. La euforia y la ilusión se notaban cuando Alonso se ponía el mono de trabajo. En sus victorias, en sus saltos, en sus celebraciones. Pero cada vez esas escenas se han ido viendo menos. Entre milagros y excusas, el tiempo ha frustrado una gesta que se empezó a vender demasiado pronto. Los ojos del asturiano ya no lucen como antes. Menos joven, más cansado, Alonso sabe que le queda una última bala para construir su leyenda.

La historia del piloto se empezó a forjar con sus dos primeros campeonatos del mundo consecutivos, desbancando a todo un Schumacher. Los más visionarios pusieron el listón muy elevado. En el cielo. La temprana edad de Alonso, su regularidad y destreza al volante invitaban a ello. «Guau Fernando». Sumar títulos era lo que tocaba. Pero aterrizó en Mclaren junto con otra estrella incipiente. Y salió atropellado.

Regresó a Renault, a casa, y se hizo de noche en Singapur. Esperó dos años sin pena ni gloria antes de dar el gran salto. Ferrari, la escudería. Ahora sí. La hora de poner su nombre entre los elegidos, allí donde un piloto con dos campeonatos del mundo rara vez entra. Sin embargo, Vettel iba de taurina hasta las cejas y el caballo rojo, sedado. Y a Alonso le salió barba, menos joven. Y a Alonso se le fueron cerrando los ojos, más cansado.

Ocho temporadas vacías, persiguiendo lo que una vez logró. A la caza de lo que pudo ser, el asturiano, a sus 33 años, afronta su última etapa en la Fórmula 1. No le quedan muchos más cartuchos que gastar y, ante lo que parece será otro curso dictatorial de Mercedes, el mito se escapa. «Vamos a hacer que vuelva la leyenda», dijo en su presentación. Una leyenda que, a día de hoy, sigue siendo un cuento. 

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