Rafael Palacios

El día en que Internet devoró la TV

Es de esperar que cada vez más fenómenos de Internet (musicales, humorísticos, políticos) accedan a las televisiones, como única manera de atraer público de la “Nueva Era”.

Opinión

El día en que Internet devoró la TV

Es de esperar que cada vez más fenómenos de Internet (musicales, humorísticos, políticos) accedan a las televisiones, como única manera de atraer público de la “Nueva Era”.

Los que hace quince años estuvimos en el lanzamiento masivo de Internet llevábamos esperando este momento largo tiempo. El día en que el consumo de televisión por Internet sobrepasara al que se proyecta directamente por la “pequeña pantalla” ha sido confirmado por una consultora ligada a la firma Ericsson: ¿qué va a pasar entonces con los canales de la televisión convencional?

Si el paso a la televisión digital ya supuso una fusión, de hecho, entre ambas tecnologías, la crisis publicitaria ha hecho que muchos de esos nuevos canales hayan cerrado. La televisión tradicional se está convirtiendo en un medio para personas mayores y de bajo conocimiento tecnológico lo que redunda en fuertes implicaciones de carácter político.

Si la televisión era importante es porque generaba la “realidad consensuada” a través de los telediarios que repiten, indefectiblemente, las mismas noticias, y con el mismo enfoque, de manera que, el que más de la mitad de la población se haya liberado de esa visión, abre múltiples vías a la expresión política de la ciudadanía.

Sin duda, el fenómeno Podemos en España, El movimiento Cinco Estrellas de Beppe Grillo o el UKIP de Nigel Farage en Inglaterra son consecuencia de esta nueva Opinión Pública generada a través de la Red.

Como ha recalcado el propio Juan Luis Cebrián en el caso de la crisis que sufren actualmente los periódicos, las televisiones han dejado de ser referentes ideológicos o formadores de opinión sobre una parte importante de la población, lo que ha generado, de rebote, que La Sexta se haya
visto “obligada” a incorporar tertulianos más radicales como el propio Pablo Iglesias, como única solución para conseguir que el público al que se dirige opte por encender la televisión.

En esta coyuntura, es de esperar que cada vez más fenómenos de Internet (musicales, humorísticos, políticos) accedan a las televisiones, como única manera de atraer público de la “Nueva Era”.

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