Melchor Miralles

El horror de las mujeres pisoteadas

La imagen tiene una enorme carga simbólica. Una mujer arrastrada por el duro asfalto de una calle cualquiera de la India. Sucede en una manifestación de protesta y es un policía quien tira de ella. Pero cada día le sucede a miles de mujeres allí, que las humillan, las maltratan, las dañan, las golpean, las venden, las masacran. Y según las estadísticas, en 2015 fueron violadas cada día 93 de ellas. Buena parte de quienes fueron obligadas a hacer sexo sin su consentimiento y con violencia eran niñas, y un 95% conocían a sus agresores. Es escalofriante, pero real como la vida misma.

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El horror de las mujeres pisoteadas
Melchor Miralles

Melchor Miralles

Periodista, productor de televisión y cine y escritor. Le gusta leer, viajar, comer, o sea, un disfrutón de la vida.

La imagen tiene una enorme carga simbólica. Una mujer arrastrada por el duro asfalto de una calle cualquiera de la India. Sucede en una manifestación de protesta y es un policía quien tira de ella. Pero cada día le sucede a miles de mujeres allí, que las humillan, las maltratan, las dañan, las golpean, las venden, las masacran. Y según las estadísticas, en 2015 fueron violadas cada día 93 de ellas. Buena parte de quienes fueron obligadas a hacer sexo sin su consentimiento y con violencia eran niñas, y un 95% conocían a sus agresores. Es escalofriante, pero real como la vida misma.

En la India, como en tantos otros lugares del planeta, las mujeres son esclavas del hombre. La cosificación absoluta. El desprecio máximo desde que nacen. Mueren en vida, porque no es vivir solo respirar, y no se vive cuando no se es libre, y cuando uno está a merced de cualquiera con el consentimiento social. Eso es una esclavitud insoportable. Más de 340.000 mujeres son violadas, vendidas, secuestradas o maltratadas cada año en la India. Como lo leen.

Ahora van a poner botones de pánico en los autobuses para evitar violaciones incluso en grupo. Y trabajan para el año próximo instalar botones equivalentes en los móviles. Vale. Está bien. Pero no resuelven casi nada. Incluso me parece casi una broma. Mientras no cambien la educación y la cultura, mientras no endurezcan las labores preventivas la Policía y los jueces, endurezcan las leyes y persigan en serio a tantos canallas, esas medidas serán solo tiritas para detener hemorragias masivas.

Y no es una broma. Ni demagogia. Mientras las mujeres padezcan estos dramas en tantos países del planeta no debemos parar un segundo de denunciarlo. Podemos hacer mucho desde nuestro confortable mundo. Mucho. Aunque para la mayoría sea más cómodo ignorarlo. Y ojo, porque quienes lo ignoran quizá traten de comportarse así entre nosotros, que no andamos libres de este pecado mortal. La mujer arrastrada de la foto, son todas las mujeres a las que cada día pisotean el alma y el cuerpo en el mundo. Un horror.

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