Matias Costa

El látigo

Me imagino a los señores de las eléctricas queriendo privatizar ese relámpago para lacerarnos con él y luego pasarnos la factura. Mientras especulen con las necesidades básicas veo un difícil arreglo de las cosas.

Opinión

El látigo

Me imagino a los señores de las eléctricas queriendo privatizar ese relámpago para lacerarnos con él y luego pasarnos la factura. Mientras especulen con las necesidades básicas veo un difícil arreglo de las cosas.

Veo esta imagen y me imagino a los señores de las eléctricas queriendo privatizar ese relámpago para lacerarnos con él y luego pasarnos la factura. Mientras se siga pudiendo especular con las necesidades básicas veo un difícil arreglo del estado de las cosas. La energía es una necesidad, como el agua, la comida, las medicinas, el techo, bienes que deberían venir de serie con cada individuo, no porque yo no esté de acuerdo en pagar lo que consumo, sino porque hay de sobra para todos y es injusto que sean artículos de lujo. Cada día entiendo mejor a los miles y miles de jóvenes y no tan jóvenes que se van de España, aquí el látigo acecha en cada esquina, nos levantamos y ya tenemos el contador en marcha y la vida hipotecada. Hay otros países donde los ciudadanos pagan más impuestos, pero reciben del Estado lo que les corresponde, y además la gente tiene trabajo (si pusiera el punto aquí sería suficiente en comparación con la situación española) y cobra un sueldo, sino siempre justo, al menos digno y suficiente para vivir su vida, y no solamente consumirla.

También entiendo a los de la valla de Melilla. Pobres, vienen de una situación mucho peor que la nuestra, pero me dan ganas de gritarles: “no vengan, aquí su vida no correrá peligro, pero no será ya suya”. Me sorprende la gente que se queja de la llegada de inmigrantes por temor a que le quiten… ¿qué? ¿un trabajo miserable? ¿una sanidad publica en caída libre? ¿un estado del bienestar en proceso de desmantelamiento? No me preocupa que vengan y se queden, me preocupa que no nos vayamos todos, que nos quedemos y en lugar de “vivan las cadenas” gritemos “viva el látigo” cuando recibimos las despóticas descargas.

Más de este autor

La novia fiel

Puede que no sea lo más acertado que una aerolínea a la que recientemente se le han estrellado dos aviones plantee la cuestión, pero a mi me parece una pregunta pertinente. ¿Qué quiero hacer yo antes de morir? No olvidarme de vivir.

Opinión

Atrezzo

En realidad la vida ocurre en un mismo lugar, lo que cambia es el atrezzo. Digamos que el decorado en el que se lleva a escena nuestra existencia no cambia mucho, incluso si no dejamos de viajar, el plató es una proyección mental, una extensión de uno mismo y sus circunstancias.

Opinión

Más en El Subjetivo

Victoria Carvajal

Biden el radical

«Dadas las devastadoras secuelas sociales y económicas del coronavirus y el ritmo imparable de contagio en países como India, su ‘radicalidad’ puede que sea lo que el mundo necesita»

Opinión

Antonio García Maldonado

Los motivos de Biden

«Biden ha llegado a declarar muerto el mantra de la trickle-down economic imperante desde los 80 del siglo pasado, y se ha atrevido, en consecuencia, a proponer subidas de impuestos a los que más tienen para frenar una desigualdad que explica demasiadas cosas en la inestabilidad social y política de las democracias»

Opinión

Ferran Caballero

Libertaz

«La victoria de Ayuso es populista, dicen, y dicen bien en el sentido muy claro que es una victoria de los prejuicios del pueblo en contra de los intereses y los miedos y las presuntas responsabilidades de los dirigentes»

Opinión