The objective

El Subjetivo

Opiniones libres de algoritmos

Opiniones libres de algoritmos

El ñu angustiado como medida del progreso

Vemos avances tecnológicos a diario, y nos cuentan con asombro los que vendrán en el futuro reciente: coches sin conductor, nuevos tratamientos médicos, cables superconductores, exoesqueletos para lesiones irreparables, viajes a Marte, ingeniería genética. Vivimos un momento similar al que a finales del siglo XIX y principios del XX, cuando la ciencia electrificó el mundo, higienizó las calles y profesionalizó la medicina. Nos dicen las estadísticas y las proyecciones que cada vez habrá menos trabajos para toda la vida, menos nóminas al uso y más incertidumbre. La cara B del progreso en la globalización acelerada.

Aunque no hay nada como el verano y el pueblo para entender la velocidad real de los cambios. Las redes sociales han ayudado a ver, frente a lo que podríamos haber supuesto, que predominan las vacaciones con paga extra de verano. Es difícil pensar cómo se le quitará al dominguero que lava su coche con mimo el placer de conducirlo. Aumenta el número de cofradías y procesiones, y el número de asistentes a sus eventos. El padre y los amigos siguen hablando de política y fútbol; la madre y sus amigas, de alguna preocupación y de los hijos –que coinciden con frecuencia–, casi siempre con un cigarrillo sostenido entre los dedos, con el brazo en posición de pantocrátor. Fumando pese a la ciencia. Si el progreso está y se hace en las ciudades, es en los pueblos donde se evalúa su verdadera dimensión.

La migración de los ñu representa bien esta conciencia de la espesura real del tiempo. Ellos también se trasladan en busca de fresco y mejor comida. Su presencia en los documentales de la 2 de la infancia era tan recurrente que forman parte de mi fauna sentimental. El ñu me recuerda que el tiempo pasa y que, pese a los avances, a él se lo siguen comiendo todos los animales posibles. “Una cosa así como nosotros”, que dicen en mi pueblo cuando de alguien se dice que no vale mucho.

Más de este autor

Anticorrupción paradójica

"Las sentencias castigan delitos muy graves, pero lejos de entenderse que el Estado funciona, se extiende la sensación de que nadamos en un fango de corrupción en el que todos están implicados y, por tanto, nadie es fiable"

Más en El Subjetivo