Gerardo Cabrera Campos

¿El otoño del patriarca?

Le observo y recuerdo la algarabía de Hugo Chávez, no sé por qué, incluso rememoro a viejos dictadores y gobernantes latinoamericanos, quienes siempre se bañaron de popularidad y polémicas en torno a su poder y gloria. Sépase Fujimori, Pinochet…o Maduro.

Opinión

¿El otoño del patriarca?

Le observo y recuerdo la algarabía de Hugo Chávez, no sé por qué, incluso rememoro a viejos dictadores y gobernantes latinoamericanos, quienes siempre se bañaron de popularidad y polémicas en torno a su poder y gloria. Sépase Fujimori, Pinochet…o Maduro.

Hace cierto tiempo, la figura de un líder, quien amenazó al mundo con lanzar misiles hacia Estados Unidos y Corea del Sur, me llama la atención sobremanera. Su sonrisa de gordito bueno, esa barriguita de muchacho bonachón, ese look de sexy enamorador…esas poses de líder bravo. El norcoreano Kim Jom-un se ha fracturado. ¿Dónde estará? Kim Jom-un está en un hospital de Pyongyang, dicen las fuentes periodísticas. ¿Qué le pasó? Su obesidad y el uso de tacones cubanos para ganar altura le jugaron mal, le hicieron sentir fuerte y grande como los tremendos políticos. Pero sus tobillos no aguantaron.

Un traje oscuro que le viene bien, guantes negros en muchas de sus visitas, y también camisones claros que disimulen su panza, incluso aquella mirada fría en las inspecciones y la carcajada de mono frente a los fotógrafos. Le observo y recuerdo la algarabía de Hugo Chávez, no sé por qué, incluso rememoro a viejos dictadores y gobernantes latinoamericanos, quienes siempre se bañaron de popularidad y polémicas en torno a su poder y gloria. Sépase Fujimori, Pinochet…o Maduro.

Sin embargo, lo identifico aún más con una figura de la ficción de Gabriel García Márquez. “La primera vez que lo encontraron, en el principio de su otoño, la nación estaba todavía bastante viva para que él se sintiera amenazado de muerte en la soledad de su dormitorio, y sin embargo, gobernaba como si se supiera predestinado a no morirse jamás”. Así relata Gabo en ‘El otoño del patriarca’, cuando describe al viejo general Zacarías. A diferencia de este, Kim Jong es joven y tiene una dieta que, dicen los medios, es rica en alcohol y queso suizo: 127 kilos en sus 1.74 metros de altura.

La ausencia del líder Kim ha desatado diversidad de suposiciones y notas que ensalzan el protagonismo de sus tobillos. Es curioso y cómico. Un hombre de 31 años gobernando Corea del Norte vuelve a ser el centro de atención, aunque sea por unas horas (sin contar su esperada aparición). Esta puede ser, como don Zacarías, una especie de primera muerte. Y escribo líder para apaciguar lo de dictador.  

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