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El partido del odio

Foto: Francisco Seco | AP

“Podemos” es el partido del terror, del odio, de las fobias, del sectarismo. Si pudieran, nos meterían en la cárcel como ocurre en Cuba, en Venezuela, en Corea del Norte y en Irán.

Si Pablo Iglesias gobernara, los españoles nunca más podríamos volver a votar.

“Podemos” arma su artillería con fruslerías demagógicas y apunta a sangre a aquellos que no las asumen a rajatabla. Y quien no lo hace es purgado en público y violentamente. Miren lo que hacen con los críticos de su mismo partido: ¿dónde está Bescansa?, ¿en el parvulario?; ¿y Errejón y los suyos?

Ahora bien: es cierto que  “Podemos” ha encontrado un nicho de donde sacar votos y seguidores: es el agujero del odio; también, del resentimiento.

Y es que en España ha aparecido un nuevo grupo que no conocíamos, pero que cada día grita más porque se siente inmune: es la gente que odia. Unos, odian con alguna razón porque la vida les maltrata y quieren reventar el Sistema; otros, son revanchistas y solo desean arrasar contra todos los que no pensamos como ellos porque no pensamos como ellos.

Ambos tipos de gentes se unen en el seguidismo a Pablo Iglesias, que ha pasado de ser un profesor universitario que daba esperanzas a un demagogo aburrido con verborrea que se dedica a esparcir odio y simplezas.

Los seguidores de “Podemos” odian. Ese es un sentimiento que habíamos desterrado de nuestra Democracia y de nuestra vida, porque el odio no conduce a nada: solo lleva a la cárcel a los adversarios.

Los seguidores de “Podemos” no respetan a los demás porque se creen con el derecho a invadir los pensamientos y las libertades individuales. Esa actitud la habíamos desterrado de nuestra Democracia y de nuestra vida porque sabemos que así es imposible convivir.

Los seguidores de “Podemos” nos conducen a tiempos dictatoriales, pero con una gran diferencia: en el Siglo XXI, las únicas dictaduras que hay en la Tierra son o islamistas o de izquierdas.

España no quiere ese tipo de gentes al mando de nuestra vida.

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