Gabriel González-Andrio

El peligroso efecto llamada

El servicio de Inteligencia español está en alerta y no es para menos. Los lobos solitarios ya han demostrado, desgraciadamente, de lo que son capaces. Algunas mezquitas se han convertido, principalmente en Cataluña, en un caldo de cultivo para la promoción del salafismo yihadista (o Qutbismo).

Opinión

El peligroso efecto llamada

El servicio de Inteligencia español está en alerta y no es para menos. Los lobos solitarios ya han demostrado, desgraciadamente, de lo que son capaces. Algunas mezquitas se han convertido, principalmente en Cataluña, en un caldo de cultivo para la promoción del salafismo yihadista (o Qutbismo).

El CNI está demostrando un altísimo nivel en el operativo establecido para detectar la entrada y salida de yihadistas en España. Han sido ya varias las acciones desarrolladas -junto a los cuerpos y fuerzas de seguridad- para desactivar el reclutamiento de potenciales terroristas.

El servicio de Inteligencia español está en alerta y no es para menos. Los lobos solitarios ya han demostrado, desgraciadamente, de lo que son capaces. Algunas mezquitas se han convertido, principalmente en Cataluña, en un caldo de cultivo para la promoción del salafismo yihadista (o Qutbismo).

Esta corriente rechaza limitar la acción religiosa a la predicación y hace de la yihad el centro de su actividad. Los musulmanes de esta tendencia son favorables al combate armado con el objetivo de liberar a los países musulmanes de toda ocupación extranjera. Asimismo, se oponen igualmente a la mayor parte de regímenes de los países musulmanes, que ellos juzgan como impíos, en los que pretenden instaurar un estado verdaderamente islámico. El salafismo yihadista nace en los años 80, durante la guerra de Afganistán contra la ocupación soviética.

Pero sería un error meter a todos en el mismo saco. En el mundo musulmán modernista, el movimiento salafista contemporáneo es objeto de duras críticas. Se le reprocha el hecho de tener una estrecha comprensión de los diferentes textos religiosos, especialmente del Corán y de la Sunna, privilegiando un enfoque literal y olvidando el contexto de la escritura y el espíritu de los textos, tanto en sus aspectos teológicos como jurídicos.

El problema llega cuando los más jóvenes, con una fuerte carga de idealismo y con escasa formación cultural y religiosa, son atraídos por la predicación (y promesas) de los más radicales. No es fácil de entender qué les pasa por la cabeza a decenas de jóvenes occidentales -con dinero y con la vida solucionada-, como para embarcarse en una peligrosa aventura cuyo final puede ser trágico. Sin billete de vuelta.

Contexto

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