Carmen Ro

El reino de los enanos

No es una película de Walt Disney, aunque lo parece. No es un parque temático, aunque tenga una atracción. Es real. Es un pueblo de enanos. Es su feudo y allí no entra nadie que mida más de 1,30 metros. Se llama “El Reino de los Enanos”.

Opinión

El reino de los enanos

No es una película de Walt Disney, aunque lo parece. No es un parque temático, aunque tenga una atracción. Es real. Es un pueblo de enanos. Es su feudo y allí no entra nadie que mida más de 1,30 metros. Se llama “El Reino de los Enanos”.

No es una película de Walt Disney, aunque lo parece. No es un parque temático, aunque tenga una atracción. Es real. Es un pueblo de enanos. Es su feudo y allí no entra nadie que mida más de 1,30 metros. Se llama “El Reino de los Enanos” y en él viven 100 personas con enanismo. Por decisión propia. Eso dicen o resuelven. La verdad es que viven allí porque, fuera de este Reino, no encuentran una vida digna. No encuentran trabajo. No encuentran gente, más alta que ellos, que les mire como iguales.

Esta curiosa aldea, de casas champignon, está en la región de Yunnan, en China. Pero podría estar en cualquier otra parte. En China hay siete millones de enanos y en el mundo ni se sabe. Y, menos mal que no se sabe. Sólo faltaría que les obligaran a censarse por su estatura.

Mirando la foto, queda claro que allí está El Reino de los Enanos, y que fuera de allí está El Reino de los Idiotas. Idiotas, en el mejor de los casos. Cúanto tiempo más ha de pasar, para que, de verdad, se cumpla la máxima: Nadie debe ser discriminado por raza, sexo, creencias, orientación sexual, edad, idioma, religión, discapacidad o nivel socioeconómico. Ahorrando razones, que no se puede discriminar a nadie. Pero, es lo que tienen los idiotas, que les encanta acumular prejuicios. Y el prejuicio por la estatura, o por la falta de estatura, debe resultarles hasta exótico.

Sí, exótico digo. Pues, luego, los idiotas de más de 1,30m de altura, van de visita al Reino de los Enanos y pagan una entrada para verles disfrazados. Entre idiotas y enanos, me quedo con los enanos. Son como tú, como yo, pero más listos.

Más de este autor

La infanta hundida

Si miro a la infanta en esta foto, hundida no parece. De hecho, lo que parece es demasiado sonriente para estar saliendo de un juzgado. Si doy crédito a lo que cuentan algunos de sus allegados, la infanta Cristina se siente sola y hundida.

Opinión

Prohibir pobres

Si ya no se va a poder ni pedir, se tendrá que empezar a exigir. En Noruega se va a prohibir a los mendigos, que es como prohibir a los pobres de titulación. A partir del próximo mes de julio, si encuentran en las calles a alguien pidiendo limosna, le multarán o le llevarán a la cárcel.

Opinión

Más en El Subjetivo