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El reproceso separatista

"El nacionalismo catalán anda dividido y a navajazo limpio. En ese bloque, nadie se fía de nadie"

Foto: ANDREA COMAS | AP

Volvemos a la casilla de salida. Pedro Sánchez, a lo Zapatero, promete al nacionalismo lo que -esperemos- no puede dar. No necesitan reeditar el pacto del Tinell, ya que sigue vigente. Por otra parte, el vicepresidente Iglesias ha llamado a movilizar la calle contra la oposición. Iliberalismo con coleta y, lo peor de todo, desde el poder. Ambos invisibilizan al constitucionalismo en Cataluña para ofrecer el monopolio de la interlocución al separatismo, exdiputado Torra incluido. Como ocurrió durante la elaboración del Estatuto de autonomía, es de esperar una competición de radicalismos y golpes en el pecho. Es posible que, otra vez, se vuelva a votar un texto manifiestamente inconstitucional.

Y quizás, esta vez, los partidos nacionalistas viren a última hora para convertir el no a lo pactado en un sí a la independencia. Los marginados por el actual Gobierno de España intentarán defender los derechos de toda la ciudadanía en los tribunales, donde corresponde. El nacionalismo volverá a subvencionar el victimismo y la frustración, y dará un nuevo golpe a la democracia con más rabia o con más poder y, en todo caso, con más experiencia. Volvemos a la casilla de salida. Con Sánchez, todo será igual, pero peor.

Es cierto que el nacionalismo catalán anda dividido y a navajazo limpio. En ese bloque, nadie se fía de nadie. Ni entre los partidos, ni dentro de los mismos. Ya no es que se miren de reojo con desconfianza, sino que el odio mutuo brilla en sus ojos. En cierta medida han pasado de la épica del nation-building a una gestión de la autonomía bastante perezosa. Las traiciones dificultan la gobernabilidad. Sin embargo, mantienen una retórica supremacista que, aderezada con un cutrerío kitsch, es bastante inquietante. Solo hay que observar la lista de candidatos a liderar JuntsxCat. Una, liada con “trapis” de baja estofa; el otro, con escritos muy torrados que aseguran que en el descubrimiento de América nada tuvieron que ver los “granujas” españoles. Y estos son los que leen. Tampoco es descartable que rebusquen en “la papelera de la historia” para que el reproceso separatista se parezca aún más a su primera versión.

No obstante, el gran problema es que el tándem Iceta-Junqueras tiene más peligro que el de Torra-Puigdemont y sus followers. Los neoconvergentes “solo” pueden garantizar parálisis, espectáculos vergonzosos y degeneración de la Generalitat; mientras el tercer tripartit abriría las puertas a un nuevo procés que reforzaría, aún más, las estructuras del poder nacionalista, abocando al constitucionalismo a la autodefensa. Así pues, el PSC es hoy el voto del independentista inteligente. ¿Nada ha aprendido el PSOE de los sucesos de 2017? ¿Solo el socialista Joan Ferran extrae lecciones de la experiencia? Clarividente o valiente, él sabe bien que Esquerra nunca será de fiar.

En fin, mientras cerraba centros de atención primaria, la Generalitat independentista gastó -y vuelve a gastar- millones de euros públicos en conseguir el apoyo de algún Estado a sus planes. Contrataron lobbies y abrieron falsas embajadas. No consiguieron ningún reconocimiento internacional. Solo el posado robado de algún político despistado. Pero tanta inversión ha acabado dando sus frutos. Finalmente, han logrado la complicidad del gobierno de un Estado. Sí, solo de uno, pero del fundamental para ellos. Han logrado el apoyo del gobierno de España. Nacionalista, Sánchez te da aaaalas. Bienvenidos al reproceso.

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