THE OBJECTIVE
Carmen Ro

El teléfono de los muertos

Desde el 11-S, asocio la muerte a un sonido. Asocio la muerte al sonido de miles de teléfonos móviles, sonando al unísono. El rugido de las llamadas que ya no pueden ser atendidas.Ese teléfono, que por ser público, por ser anónimo, es el teléfono de todos los 3.000 muertos de aquel día.

Opinión
Comentarios
El teléfono de los muertos

Desde el 11-S, asocio la muerte a un sonido. Asocio la muerte al sonido de miles de teléfonos móviles, sonando al unísono. El rugido de las llamadas que ya no pueden ser atendidas.Ese teléfono, que por ser público, por ser anónimo, es el teléfono de todos los 3.000 muertos de aquel día.

No puedo dejar de mirar ese teléfono. Aún se podría marcar un número en su teclado. Se podría introducir una moneda en su ranura. Se podría. Pero, ni hay auricular, ni hay ya quien lo descuelgue.

Ese teléfono está en el museo sobre el 11-S que se acaba de inaugurar en la misma zona cero. Hay que descender 21 metros bajo tierra para verlo. Hay que descender a lo mejor y a lo peor del ser humano, para recorrer los 10.000 metros cuadrados de esta nueva cripta del recuerdo. Quien lo haga, encontrará un camión de bomberos destrozado, carteles de búsqueda de desaparecidos, fotos de los muertos, mensajes de duelo de familiares, tarjetas de crédito quemadas y la llamada “última columna”, una viga que quedó intacta, donde los bomberos escribieron sus siglas. Quienes bajen los siete pisos escavados que alojan el museo, verán una carta roja que cayó del avión que se estrelló contra la torre norte del World Trade Center. Verán una nota de socorro manchada de sangre. Y verán ese teléfono.

La mente asocia imágenes e ideas. Asocia imágenes y sentimientos. La mente asocia imágenes y dudas. Y, hasta asocia imágenes y certezas. Yo siempre he unido el asomo de la muerte, a la  imagen de un zapato solo, de un zapato caído impar. Desde el 11-S,  también asocio la muerte a un sonido. Asocio la muerte al sonido de miles de teléfonos móviles, sonando al unísono. El rugido de las llamadas que ya no pueden ser atendidas. Ese sonido, lo oigo ahora en el teléfono de la foto. Ese teléfono, que por ser público, por ser anónimo, es el teléfono de todos los 3.000 muertos de aquel día.  

Publicidad
MyTO

Crea tu cuenta en The Objective

Mostrar contraseña
Mostrar contraseña

Recupera tu contraseña

Ingresa el correo electrónico con el que te registraste en The Objective

L M M J V S D