Melchor Miralles

El tráfico y los Gobiernos

Europa se ha construido un club de hombres de negro a los que nadie ha elegido, rodeados de un grupo de hombres grises a los que hemos elegido cada país de la Unión, en listas compuestas en general por fracasados, represaliados a los que quieren enviar lejos, elefantes varados en jubilación millonaria anticipada y jóvenes ambiciosos que quieren foguearse. Y en este plan.

Opinión

El tráfico y los Gobiernos
Melchor Miralles

Melchor Miralles

Periodista, productor de televisión y cine y escritor. Le gusta leer, viajar, comer, o sea, un disfrutón de la vida.

Europa se ha construido un club de hombres de negro a los que nadie ha elegido, rodeados de un grupo de hombres grises a los que hemos elegido cada país de la Unión, en listas compuestas en general por fracasados, represaliados a los que quieren enviar lejos, elefantes varados en jubilación millonaria anticipada y jóvenes ambiciosos que quieren foguearse. Y en este plan.

La foto de Maxim Shemetov recuerda a viajes a Tarifa en los setenta, con la furgo Volkswagen repleta de ilusión, música, amistad, sueños y olor a hierba mojada mientras surca una carretera secundaria con destino a no se sabe donde, pero seguro que a un lugar con mar, pescadores y lugareños mosqueados por la llegada de jóvenes que se expresan libres en el amor ante los ojos atónitos de quienes les reciben en sus calles y sus playas.

Ahora se estilan menos esos viajes, aunque la marca ha vuelto a fabricar esas furgonetas, pero no es lo mismo, como no es lo mismo el escarabajo, aunque esté bien. Y la Unión Europea se pone estupenda en aprobar una nueva normativa para que las multas que te pongan en carreteras de otro país te lleguen a casa. Colaboración entre las Jefaturas de Tráfico para que nadie se escape de pagar.

Europa se ha construido un club de hombres de negro a los que nadie ha elegido, rodeados de un grupo de hombres grises a los que hemos elegido cada país de la Unión, en listas compuestas en general por fracasados, represaliados a los que quieren enviar lejos, elefantes varados en jubilación millonaria anticipada y jóvenes ambiciosos que quieren foguearse. Y en este plan.

La Europa de los ciudadanos no existe. Pero sí la de la Policía, y ahora la de Tráfico, para jodernos. Si todos estos recursos los dedicaran a mejorar las carreteras, a colocar a los guardias en vez de escondidos y a la caza bien visibles en labor preventiva, en vez de en coches camuflados con la caña lanzada a bordo de vehículos bien identificados para no caer en la tentación, habría menos accidentes, menos muertos y más paz. Pero ellos quieren recaudar. Y recaudar mucho. Cuesta mucha tela mantenerles a ellos, que cobran un pastón. Y hay que sacarla de donde sea. También ahora de las multas a la europea. Manda huevos, que diría el embajador.

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