Jon Navascues

Emojigatería

Alégrense porque ahora en Whatsapp las cosas van a cambiar. El servicio de mensajería es la plaza donde se resuelven conflictos, se crean alianzas políticas, se dan pasos hacia nuevos avances científicos.

Opinión

Emojigatería

Alégrense porque ahora en Whatsapp las cosas van a cambiar. El servicio de mensajería es la plaza donde se resuelven conflictos, se crean alianzas políticas, se dan pasos hacia nuevos avances científicos.

Señoras y señores, hombres y mujeres de mediana edad, niñas y niños; negros, amarillos, blancos, marrones, violetas en aprietos; homosexuales, heterosexuales, trisexuales, que visten como marca la moda, como si fueran personajes de cómic japonés o van en bolas.

Alégrense porque ahora en Whatsapp las cosas van a cambiar. El servicio de mensajería es la plaza donde se resuelven conflictos, se crean alianzas políticas, se dan pasos hacia nuevos avances científicos. Sobre todo, se sientan las bases del respeto entre peleas, escatología y ‘humor’. Donde no existe un solo mensaje viral sin faltas de ortografía. Allí donde el transcendentalismo se asoma detrás de cada ‘k acs?’ y ‘ande tas?’. Todo bien regado con corridas; perdón, filmes carnales.

Por eso me parece que hoy es un gran día, o 24 grandes horas; dignas de merecer una marca en el calendario. Hoy los emoticonos, o caritas que expresan emociones, se van oscureciendo hasta completar una paleta de colores multirracial representativa. A Martin Luther King se le escaparía una lagrimilla. Sí, hermanos y hermanas, levantemos el pulgar que más se corresponda a nuestro tono de piel en señal de victoria. Tu sueño se ha cumplido Martin. El mundo ya es un lugar mejor. Más negro. Se respira en el aire. No, espera; eso es Madrid.

En fin, el tema es que todos los medios se hacen eco de esto. Lo censurable me parece que esto sea una victoria, que se venda como tal. Que esta patraña se presente como un avance cultural y de igualdad. Un logro. En una sociedad que se escandaliza con un soplido, es necesario repetir algunas palabras con tal de no herir a algún pazguato o pazguata, esto ya es lo normal, lo cotidiano. Lo mismo ocurre con las imágenes. Y ahora también ha llegado a unas simpáticas caritas, que por lo visto eran un poco racistas. Se clama pluralidad e igualdad, pero nos contentamos con un discurso redundante para acercarnos a algo que llaman respeto, y que en realidad insultamos con conformismo.

Viene una riada. ¿Han visto que no hay un icono de dos hombres con un corazón? ¿Que no hay una pareja homosexual con un hijo? ¿Que no hay mujeres de talla grande? ¿Ni gordas? ¿Que hay icono de flamenca y no de flamenco? ¿Dónde está el negro vestido de flamenca? ¿Para cuándo un mojón blanco? ¿Y mezquitas? Ya… igual ahora mismo no, ¿no? También hay una escuadra, pero no un cartabón. ¡Maldición!

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