Jon Navascues

Es bola

Un enemigo invisible, el virus perfecto, letal como ningún otro. Occidente no encuentra la forma de frenarlo y ya se prepara para una masacre inminente. Kent Bradley protagoniza Ébola, una historia de miedo, medios y racismo.

Opinión

Es bola

Un enemigo invisible, el virus perfecto, letal como ningún otro. Occidente no encuentra la forma de frenarlo y ya se prepara para una masacre inminente. Kent Bradley protagoniza Ébola, una historia de miedo, medios y racismo.

Un enemigo invisible, el virus perfecto, letal como ningún otro. Occidente no encuentra la forma de frenarlo y ya se prepara para una masacre inminente. Kent Bradley protagoniza Ébola, una historia de miedo, medios y racismo.

Acto Primero: ‘Como moscas’

El protagonista deja su hogar en EE.UU. para ayudar a frenar un nuevo brote de una enfermedad que se creía erradicada. Esta vez, ha irrumpido más letal que nunca. El doctor sabe que el riesgo es muy elevado. Una vez en Liberia, la situación es crítica. El bueno de Kent sólo puede paliar el dolor de los enfermos. Uno tras otro, caen como moscas. La epidemia se expande por África y suma 730 muertes. Y entonces, sucede.

Acto Segundo: ‘Paciente cero’

Kent se contagia. Todos a sus puestos, esto se pone serio. 730 muertos después, el paciente cero. De vuelta a Georgia entre fuerte medidas de cuarentena. La OMS sale a la palestra, “no subestiméis al ébola”. Las farmacéuticas se ponen a investigar y sus acciones cotizan el doble en cuestión de semanas. Kent Bradley recibe un medicamento experimental al que llaman ‘suero milagroso’ y se recupera totalmente en unos pocos días. “Dios me ha salvado la vida”, dice antes de pedir a sus compatriotas que recen por África.

Los medios hacen la bola más grande dándole una cobertura exagerada. Los datos de audiencia de los informativos crecen un 43%. Inquietud. Google arroja 32 millones de noticias. Pocas hacen referencia a la situación en África más allá de la cifra de muertos. No obstante, muchas se hacen eco de la muerte de un perro mientras aprovechan la coyuntura para plantear un debate ético al respecto.

Acto Tercero: ‘Tiempo’

El tiempo relega al olvido la epidemia mortífera. Guarda la moda en el cajón de las vacas locas, las gripes animales y el hombre del saco. El tiempo pone de manifiesto, una vez más, que el motor del mundo es el interés. Cuestión de tiempo es que, más pronto que tarde, salga otra nueva secuela de una saga que no tiene fin. Próximamente, en sus medios de comunicación.

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