Raquel Sastre

Escándalo, es un escándalo

Si a mí ahora mismo me dan a elegir entre llevar una vida aburrida o salir en todas las portadas porque se ha filtrado que me he montado un trío con Jude Law y Orlando Bloom, salgo directa a comprar lubricante como para peinar a Diego Simeone.

Opinión

Escándalo, es un escándalo

Si a mí ahora mismo me dan a elegir entre llevar una vida aburrida o salir en todas las portadas porque se ha filtrado que me he montado un trío con Jude Law y Orlando Bloom, salgo directa a comprar lubricante como para peinar a Diego Simeone.

Cocaína, una orgía con súper modelos, un trío con Jude Law… Kate Moss sí que sabe divertirse y no los idiotas que comentan, escandalizados, su vida. Seamos sinceros, ¿de verdad preferimos ir un domingo a misa que despertar junto a dos bellezas totalmente desnudas? En la opción b te arrodillas igual y, si te va el sado, también te dan una hostia, pero te ganas que te señalen por ahí. ¿Por qué? Porque a nadie le da envidia que te levantes un domingo para ir a misa. A la única persona que conozco que le puede dar envidia eso es a mi abuela y por lo de levantarse: hace ya un par de años que va en silla de ruedas.

Si a mí ahora mismo me dan a elegir entre llevar una vida aburrida o salir en todas las portadas porque se ha filtrado que me he montado un trío con Jude Law y Orlando Bloom, salgo directa a comprar lubricante como para peinar a Diego Simeone un mes entero. Y si alguna maruja aburrida quiere decir que soy una golfa, que lo diga. Seguro que las vecinas la saludan sin la altivez que producen los celos mientras la maruja llega a casa, mira a su Paco que hace años debería haber dado a luz gemelos por la barriga que gasta y se acuesta en su cama a leer «50 Sombras de Grey». Porque una cosa es imaginar la lujuria y otra muy distinta practicarla. Que la vida no es para disfrutarla, sino para llevarla lo más éticamente posible de cara a los demás. Porque nosotros no somos unos animales cualquiera, sino animales dotados de cerebro, el cual usamos para reprobar las conductas ajenas aunque no hagan daño a nadie. En resumen, unos imbéciles.

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