Jon Navascues

Ese algo más

La belleza es un concepto tan universal como personal. Lo que a unos ni les va ni les viene, a otros les parece la perfección. Lo que a algunos repele, a otros atrae. El arte de Dalí o un macarra, por ejemplo. Es una ciencia inexacta.

Opinión

Ese algo más

La belleza es un concepto tan universal como personal. Lo que a unos ni les va ni les viene, a otros les parece la perfección. Lo que a algunos repele, a otros atrae. El arte de Dalí o un macarra, por ejemplo. Es una ciencia inexacta.

La belleza es un concepto tan universal como personal. Lo que a unos ni les va ni les viene, a otros les parece la perfección. Lo que a algunos repele, a otros atrae. El arte de Dalí o un macarra, por ejemplo. Es una ciencia inexacta.

Pero me centraré en las personas. Todos sentimos ese magnetismo: cuando miras con fascinación a alguien a quien no conoces de nada sin querer que te vea observarle.

Disimuladamente. Y cuando vuelves a mirar, ya se ha ido. ¡Mierda! Lo que ocurriría con cualquiera de las 20 mujeres más explosivas del mundo si te las cruzas. Están más ricas que una pata de jamón ibérico, sí. Pero quién sabe que pasaría cuando abrieran la boca. Y es que esa atracción no vale nada sin belleza.

Dice la RAE, útil instrumento cuando conviene, que la belleza es la propiedad que nos hace amar algo, lo que infunde en nosotros deleite espiritual. Y es que poco tiene que ver con el físico. Una pizca sí, evidentemente. Hasta los bebés la reconocen, libres de estándares ellos. Pero la belleza es un estado de ánimo, la actitud que uno desprende. La belleza está en contagiar la alegría de vivir. Es cómo haces sentir a los demás. La conexión. El carisma. La risa. La belleza no entra sólo por la vista. Es algo más.

Algo que, sin saber ni cómo ni por qué, te emociona. Para unos, invisible. Para otros, imposible. La belleza nos elige. Como Adriana Lima a mí.

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