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Espectáculo animal

Poca alegría ha debido dejar en el seno del partido, cuando una de sus matronas ha llevado a cabo una estrategia vengativa-talibán de “si yo me voy, que se acabe la fiesta”.

Dicen que los animales se comportan de forma extraña y antinatural cuando se encuentran encerrados. Debe ser la presión, o los espectadores. Yo me inclino más por la presión. Los lugares cerrados deben imponer nuevas reglas de comportamiento social y liderazgo, alterando patrones naturales.

En el mundo de la política animal de nuestro país, oíamos como esta semana Juan Carlos Monedero se “iba” de Podemos, respondiendo al típico comportamiento de “morir matando”. Poca alegría ha debido dejar en el seno del partido, cuando una de sus matronas ha llevado a cabo una estrategia vengativa-talibán de “si yo me voy, que se acabe la fiesta”.

En cualquier caso, no es un comportamiento aislado, el zoo político español debe dejar a nuestros políticos algo resentidos y vengativos. Comportamientos antinaturales y extraños, vaya. De esta forma, Monedero se suma hoy al honorable y conocido grupo de políticos “serios, respetables y concienciados con la ciudadanía” del que, conocidísimos elefantes ancianos de nuestro país, ya forman parte. Aguirre y sus persecuciones callejeras, Griñán y su atención distraída o el propio presidente del Gobierno de nuestro país, y sus SMS dignos de “cheerleader” americana, le dan la bienvenida al espectáculo animal, señor Monedero. Disfrute de su carnet de socio.

Nuestro zoo político lleva oliendo ya mal bastante tiempo. Puede que sea la suciedad, bien que está demasiado vallado y cercado, o bien, los cadáveres políticos que nadie recoge, cualquiera de las tres opciones es plausible. Parece ser que la opción por la que hemos optado los españoles es la de ponernos mascarillas, como si el tufillo no fuese en ningún momento a ser insoportable. Una medida transitoria que, como el tiempo y las circunstancias han demostrado, se ha visto insuficiente. 

Lo mismo ha llegado el momento de que los espectadores dejemos de tirar cacahuetes. 

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