Irene Junquera

Eternos debates

Nos empeñamos en comparar a Cristiano con Messi, en ensalzar a uno para infravalorar al otro, y no sé si nosotros estamos valorando realmente la calidad que tienen ambos. Porque si te gusta el fútbol amas a Messi y amas a Ronaldo.

Opinión

Eternos debates

Nos empeñamos en comparar a Cristiano con Messi, en ensalzar a uno para infravalorar al otro, y no sé si nosotros estamos valorando realmente la calidad que tienen ambos. Porque si te gusta el fútbol amas a Messi y amas a Ronaldo.

La foto bien ilustra el fenómeno Cristiano Ronaldo, rodeado de rivales y pasando por encima de todos. Aunque el Ludogorest no es el Bayern, la figura del portugués parece no tener límite. Muchas veces trato de imaginar cómo era la época de Di Stefano, Pelé e incluso la de Maradona y me pregunto si sus contemporáneos eran conscientes de la calidad de aquellos futbolistas en ese momento.

Hoy en día nos empeñamos en comparar a Cristiano con Messi, en ensalzar a uno para infravalorar al otro, y no sé si nosotros estamos valorando realmente la calidad que tienen ambos y lo que nos hacen disfrutar. Porque si te gusta el fútbol amas a Messi y amas a Ronaldo. Te regocijas con los regates imposibles del argentino y con la potencia y la definición del portugués.

Pero qué os voy a decir yo, si los debates son la salsa del fútbol. Lo que no entiendo es porqué decir que ahora Cristiano está mejor que Messi es ser madridista o porqué decir que Messi tuvo años en los que era superior a Cristiano implicaba ser más culé que Laporta. A mí me encanta el fútbol, lo vivo con pasión pero también con algo de objetividad, puedo comprobar que los jugadores pasan por diferentes rachas y que a veces se está arriba y otras abajo. 

Me imagino a Cristiano en su casa viendo algún partido del Barça de la época de Guardiola y pensando… “qué buenos son”, al igual que esta temporada Messi puede decir… “el Madrid parece imbatible”.

Aunque estaréis conmigo que si bien todos en nuestras casas podemos reconocer la labor del contrario, de puertas para fuera seguiremos defendiendo a nuestro equipo y a nuestro jugador con la venda del forofo puesta sobre los ojos. 

¿Y qué? Así es todo mucho más divertido. ¡A disfrutar!

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