Jose Maria Inigo

Fiestas

Para llegar a la convicción de que este mundo está loco, no hace falta husmear mucho en las noticias que nos llegan de todas las partes del mundo. Aunque nosotros, los españoles, en eso de las rarezas no quedamos lejos.

Opinión

Fiestas

Para llegar a la convicción de que este mundo está loco, no hace falta husmear mucho en las noticias que nos llegan de todas las partes del mundo. Aunque nosotros, los españoles, en eso de las rarezas no quedamos lejos.

Para llegar a la convicción de que este mundo está loco loco, no hace falta husmear mucho en las noticias que nos llegan de todas las partes del mundo. En Rusia, por ejemplo, se está celebrando un extraño campeonato. Se trata de saber quién será el ciudadano que, instalado en una jaula de hielo y vestido solo con un tanga, aguante las heladas temperaturas. Y según dicen, resisten la gélida experiencia durante varios días. 

Lo dicho, estamos locos. Aunque nosotros, en eso de las rarezas no quedamos lejos. Y si no, a ver cómo se explica lo de las famosas carreras de burros marcha atrás de la localidad vizcaína de Zalla, o aquellas fiestas populares que consistían en tirar una cabra desde un campanario, o la marcha entre cenizas ardientes de los mozos de San Pedro Manrique, o la procesión de los féretros en As Neves, Pontevedra, donde algunos vecinos del pueblo son llevados en ataúdes por sus vecinos, en un macabro paseo bien celebrado por amigos y familiares. Y menos mal que aquellos gansos que trataban de degollar los mozos en las fiestas de algunos pueblos vascos, han sido sustituidos últimamente por otros de plástico. O la carnicería con la que cada año los vecinos de Tordesillas se ensañan con un pobre animal indefenso.

España es así. No es solo eso, pero eso también es. Así que antes de poner a parir a fiestas y tradiciones de otros lugares, no estaría de más que diéramos antes un repasito a las nuestras antes de juzgar.

Y eso que en este rápido vistazo a nuestra España más incomprensible y calé, no hemos mencionado la famosa “tomatina” de Buñol, Valencia, que cada 26 de agosto reúne a más de 20.000 personas en una batalla campal a tomatazo limpio. Y tantas más que podríamos mencionar.

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