Antonio Orejudo

Fotos

La fotografía de este hombre resume a la perfección la imagen del futuro que teníamos quienes hemos conocido un mundo sin teléfonos móviles y sin conexión a internet.

Opinión

Fotos

La fotografía de este hombre resume a la perfección la imagen del futuro que teníamos quienes hemos conocido un mundo sin teléfonos móviles y sin conexión a internet.

La fotografía de este hombre resume a la perfección la imagen del futuro que teníamos quienes hemos conocido un mundo sin teléfonos móviles y sin conexión a internet.

Los lectores más jóvenes pensarán que las gafas de Google no son para tanto, por mucho que permitan sacar fotos con un simple parpadeo. Pero los más viejos recordarán lo caros que eran hace 20 años los carretes, lo serio que era hacer una foto y lo larga que se hacía la semana que pasaba desde que entregábamos el carrete en la óptica hasta que recogíamos las fotos reveladas. Y la decepción que sentíamos al comprobar que la foto más esperada era precisamente la que había salido borrosa o movida o velada. Y la sorpresa al comprobar que aquella foto que ni siquiera recordábamos haber sacado era la mejor del carrete. Entonces pedíamos una ampliación para enmarcarla o varias copias para repartir entre la familia o los amigos.

No hay en la historia de la humanidad época más documentada que la nuestra. Todo lo que sabemos de épocas anteriores a la fotografía son simples conjeturas que los historiadores han ido construyendo a duras penas a partir de fragmentos encontrados aquí y allá: trozos de vasijas, edificios en ruinas y libros incompletos que se han conservado por azar.

En cambio, los historiadores del futuro que se ocupen de nuestra época tendrán a su disposición una ingente cantidad de material. Además de los periódicos digitales, de las películas, de la música, de los vídeos de gatitos de YouTube les dejamos amplios reportajes de nuestra propia vida: fotos del parto, del bautizo, de la comunión, de la boda, del primer veraneo en la playa. Y ahora, con estas gafas y su parpadeo, fotos de cada segundo de nuestra existencia. Y eso sin contar nuestros correos personales y documentación íntima, que Google, Facebook y compañía conservan almacenados para la posteridad.

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