José María Albert de Paco

Fuero interno

"Ni un solo diario consideró un escándalo que un dirigente regional del PP llamara extranjera a Cayetana, pero todos han publicado la respuesta de esta última"

Opinión Actualizado:

Fuero interno
Foto: Carola Melguizo
José María Albert de Paco

José María Albert de Paco

De pequeño, en la playa, solía entretenerme yendo y viniendo de lo hondo con algo que demostrara que había estado allí. Fue aquella mi primera escuela de periodismo.

Rica y argentina. A falta de razones, la emprenden con la renta y el acento. No falta mucho para que la tachen de intelectual. O de trilingüe. Laura Borràs ya la acusó de haber nacido en Argentina e Íñigo Errejón le reprochó que se hubiera criado “entre algodones” (ay, esa ridícula concepción de la opulencia, hermanada con aquel carpacho de gambas de Iglesias). De la xenofobia, la extranjería; del populismo, el patrimonio. Más desmoralizador es que semejante duplo de ruindad provenga de sus filas. Con Cayetana parece haber barra libre. De hecho, en la noticia de El País que daba cuenta de la “indignación del PP vasco”, el redactor, Javier Casqueiro, se despachaba de esta guisa: “En el partido se reconoce mayoritariamente su capacidad intelectual casi en el mismo grado que su carencia de empatía o de liderazgo para formar equipos”. Y seguía: “Esas peculiaridades de Álvarez de Toledo nunca encajaron bien en el PP de Mariano Rajoy, hasta el punto de que la actual portavoz parlamentaria lo acabó abandonando. Todavía ahora su estilo chirría en muchas estructuras del partido […]. Este jueves en una entrevista con su amigo Federico Jiménez Losantos en esRadio, Álvarez de Toledo ha activado un terremoto político”. Peculiaridades, lo acabó abandonando, su estilo chirría, su amigo Federico, el terremoto… Por si no bastara, en el último párrafo deja caer que Cayetana es “amiga íntima” de María San Gil, circunstancia que, según Casqueiro, explica el rifirrafe con Alonso y Semper. No es que Cayetana tenga convicciones, no, eso de la oposición al foralismo es un “pretexto”, como dice sin vergüenza ninguna; lo que a ella la mueve es el amiguismo.

Y si El País se ha comportado de forma despreciable, el resto de la prensa no ha sido mucho más decoroso. Salvo Arcadi Espada, ningún periodista consideró un escándalo que un dirigente regional del PP llamara extranjera a Cayetana, pero sí se han hecho eco de la respuesta de esta última, y en unos términos que la dibujan como una buscapleitos, cuando lo cierto es que no ha hecho más que defenderse, esto es, defendernos. De qué, se habrán preguntado los lectores que no hayan ido más allá de los titulares: “Álvarez de Toledo arremete contra su compañero”, “Álvarez de Toledo aviva la guerra interna”, “Álvarez de Toledo reaviva la polémica”. Y así, a fuerza de omisiones y trabucazos, se va construyendo una caricatura. Ahora solo falta saber si con la aquiescencia de su partido.

Más de este autor

Un brote de pánico

«Ciñéndose a la ley del género, A propósito de nada es un ajuste de cuentas, en este caso con Mia Farrow, precursora del catecismo pro cancelación»

Opinión

La diana móvil

«Destituida Cayetana, el escalafón de la radicalidad experimentará en breve un deslizamiento, y los redactores de política, con independencia de si el diario es socialdemócrata o no, redoblarán sus invectivas contra Isabel Díaz Ayuso».

Opinión

Más en El Subjetivo

Aloma Rodríguez

Labordeta

«En las encuestas sobre popularidad medidas a ojo de con quién se irían de cañas los españoles ganaba Labordeta una y otra vez»

Opinión

Jordi Bernal

Un chiste malo

«Instalados en la más áspera de las simplezas, la pareja de baile solo tiene en mente evitar el pisotón del otro»

Opinión