Jon Navascues

Gordas como un tren

Si esperaba encontrar un cantar a los cuerpos anchos, lo siento. Esto no va por ahí. Yo sí que no soy un ángel, y me da a mí que la morritos tampoco, más adelante lo veremos.

Opinión

Gordas como un tren

Si esperaba encontrar un cantar a los cuerpos anchos, lo siento. Esto no va por ahí. Yo sí que no soy un ángel, y me da a mí que la morritos tampoco, más adelante lo veremos.

Si esperaba encontrar un cantar a los cuerpos anchos, lo siento. Esto no va por ahí. Yo sí que no soy un ángel, y me da a mí que la morritos tampoco, más adelante lo veremos. Uy, uy. El fondo de esto es más controvertido. Va sobre uno de los tantos responsables de la desigualdad de género, la publicidad, y de cómo las mujeres también contribuyen a ello tragando con todo. Casi nada.

Cada anuncio de cremas es un laboratorio con expertos, luces brillantes y chicas nacidas en los 90. Y cuando aparece una señora entrada en edad, es guapa a rabiar y las marcas del tiempo solo han agudizado su belleza. Lo mismo que a la María Luisa del tercero, lo mismo; será que no es constante. En otro spot se dice que las calorías no están para contarlas y también se recomienda comerse a un «yogurín», un desconocido al que una cincuentona pega un repaso nada recatado. ¿Se imaginan a un viejo hablando de comerse a una jovencita a la que acosa con la mirada, en horario infantil? Yo no. También por la tele sale un supuesto cocinero, con apellido francés, que usa pastillas de doble caldo en las lentejas, tú. Pero esto no viene a cuento.

En las revistas de corte ‘hembrista’ actuales, cuyos artículos me suelen provocar náuseas, cada página impar es o un cosmético o una jamelga casi en pelotas. Danone, que alimenta sonrisas y erecciones, promociona yogures bajos en grasa con un grupo de pillinas, a más seductora cada una, que mientras se contonean y juguetean pringándose con toda clase de polvos cantan lo siguiente: “Chocolate, ‘cafesito’, corre corre, que te pillo”. Busconas, pues. Lemas como “si consigues impresionar a la mujer del espejo lo habrás conseguido todo” van dirigidas a ‘tolays’. Primera marca mundial. Como Axe, que ahora rectifica y nos enseña a “evitar el ruido” tras años de mostrar a rubias, morenas y calvas perdiendo el culo por opulentos chulos.

Ya lo último que me faltaba por ver era una señora, atractivísima, pidiendo perdón a su lavavajillas mientras lo abraza y se frota a él. Finish. ¿Hasta aquí hemos llegado? No, queda más. Julia Otero invade una clase de flamenco para decir que muchas creen que están sanas, «pero veamos si tienen razón». Zoom, radiografía. Por descontado, no la tienen. Luego, una leche materna de continuación ayuda al sistema inmunitario y al desarrollo cerebral de tu bebé. Para ilustrarlo, un escudo y un birrete. “Su futuro está en tus manos”. Si tu mozo sale sin el porte de un centurión e imbécil, ya sabes por qué. Lurditas, no te lo perdono. 

En fin, la foto. Que serán todo lo gordas y atractivas que quieran, pero por si acaso que se tapen la barriga, que no se vea ni un michelín, elijamos a las más guapas y pongamos a la morritos delante; que tampoco es cuestión de no vender. Eso sí, promulguemos que lo que estamos tapando es bello. Diablillas. Y las mujeres se lo comen con patatas. Así están. Bueno, para eso escribo esto. Para defender lo que se llama feminismo y en verdad es igualdad. Y lo hago con un lenguaje machista, que en realidad solo es ácido. En definitiva, lo que nadie hace. Decir que las gordas están como un tren, unas figuradamente; la gran mayoría literalmente. ¿Qué pasa?

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