Carme Chaparro

Gracias por ver el vídeo

Lo siento pero no. Yo no he visto ni quiero ver el vídeo en el que queman vivo al piloto jordano Muaz al Kasabeh. Pero desde aquí quiero dar las gracias a quienes lo han visto.

Opinión

Gracias por ver el vídeo

Lo siento pero no. Yo no he visto ni quiero ver el vídeo en el que queman vivo al piloto jordano Muaz al Kasabeh. Pero desde aquí quiero dar las gracias a quienes lo han visto.

Lo siento pero no. Yo no he visto ni quiero ver el vídeo en el que queman vivo al piloto jordano Muaz al Kasabeh.

Pero desde aquí quiero dar las gracias a quienes lo han visto. A los periodistas que han tenido que verlo. Porque ellos nos han contado la barbarie. Ellos nos han descrito cómo, -en Alta Definición y montaje multicámara-, Estado Islámico asesinaba a un joven hombre de una de las maneras más crueles y dolorosas que existen. Ellos han juntado vocales y consonantes y sílabas y palabras para transmitirnos esos veinte minutos de sufrimiento sin límite.

Ellos nos han ahorrado el horror de ver morir a ese joven jordano. Pero han puesto en el foco internacional las barbaries de uno de los grupos terroristas más macabros del mundo.

¿Debería no haberlo visto nadie? ¿De lo que no hablamos no existe? ¿Lo que no se ve deja de existir?

En una época en la que no había redes sociales, ni internet, ni teléfonos móviles… en una época en la que la que había que esperar a las tres de la tarde para ver las noticias por televisión…  ¿si la prensa española no hubiera informado de los terribles atentados de ETA –uno cada dos días, masivos e indiscriminados incluso hacia la población civil-, la banda hubiera desaparecido? ¿Lo único que buscaba era propaganda? ¿Si tenía oscuridad mediática absoluta habría cesado en sus atentados o los habría hecho tan masivos y crueles que no habría habido manera de no informar de ellos? Nadie supo dar entonces una respuesta correcta. De la misma manera en la que nadie puede darla ahora.

Sin embargo, sí que les puedo decir una cosa, hay una diferencia fundamental entre un atentado y el resto de crímenes: lo que no quieren que veas es lo que tenemos que denunciar, que iluminar, sobre lo que tenemos que poner nuestro foco. Y lo que quieren que veamos -como la muerte del piloto jordano- es propaganda. Y ahí no tenemos que seguirles el juego

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