Marta Parreño Gala

Hasta los ovarios

¿Veis esos tubos de colores con numeritos? Son óvulos fertilizados, o sea cigotos. Eso es lo que dice el pie de foto. Pero ¿sabéis lo que ve monseñor Gallardón y los suyos?

Opinión

Hasta los ovarios
Marta Parreño Gala

Marta Parreño Gala

Periodista y cineasta. Escribo, filmo y creo. He rodado 7 cortometrajes y trabajado en El Periódico de Catalunya, Ling Magazine, COM Radio y La Vanguardia. Ahora en Adams Editorial.

¿Veis esos tubos de colores con numeritos? Son óvulos fertilizados, o sea cigotos. Eso es lo que dice el pie de foto. Pero ¿sabéis lo que ve monseñor Gallardón y los suyos?

¿Veis esos tubos de colores con numeritos? Son óvulos fertilizados, o sea cigotos. Eso es lo que dice el pie de foto. Pero ¿sabéis lo que ve monseñor Gallardón y los suyos? Una cárcel con cientos de celdas de cristal y personitas aporreando las paredes. No es ningún trastorno, es una creencia, y claro, uno tiene que actuar siempre en base a ellas e imponerlas para encaminar a las pobres ciudadanas descarriadas que ni lo ven ni saben decidir por sí mismas.

Para Monseñor Gallardón los embriones tienen más derechos que las madres que los albergan. Así que se ha sacado de la manga una ley que juega con nuestra salud física y mental. Por enésima vez este señor se ha vuelto a meter en nuestro útero, no sé de dónde le vendrá esa obsesión por nosotras. En fin, el tema es que en caso de tener un embarazo problemático, la cosa está así: 

¿Qué prefieres?

a) ¿Parir un hijo que no deseas? 

b) ¿Parir un hijo con malformaciones? 

c) ¿Pasar una odisea administrativa que te destrozará mentalmente? 

d) ¿Experimentar únicamente el drama que supone abortar? 

De drama a drama y tiro porque me toca. Este señor ha pensado mucho en nosotras y nos ha eliminado una opción, la última, así que ahora lo tenemos mucho más fácil chicas. Solo nos quedan tres dramas, nos ha quitado el más leve.

Querido ministro, aquí una madre amorosa al habla, no una asesina de niños. Aquí una amante de la vida y de la creación. Aquí una mujer que ha parido y que conoce el dolor. Aquí una mujer que está hasta los mismísimos ovarios de que políticos como usted hagan lo que les sale del coño sin ni siquiera tenerlo. Dejen de convertir los pecados en delitos y váyanse a rezar a sus casas. Déjenos tranquilas y sobre todo, salga de nuestro útero. No nos obligarán a parir.

 

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