Aloma Rodríguez

Historia de una canción

«Algunas canciones se quedan pegadas a uno sin que ni siquiera le gusten demasiado, o incluso sabiendo que son horteras»

Opinión

Historia de una canción
Foto: Jefferson Santos| Unsplash
Aloma Rodríguez

Aloma Rodríguez

Licenciada en Filología Hispánica. Ha publicado "París tres", "Jóvenes y guapos", "Solo si te mueves" y "Los idiotas prefieren la montaña", todos en Xordica. Es miembro de la redacción española de Letras Libres y colabora con diferentes medios.

Algunas canciones se quedan pegadas a uno sin que ni siquiera le gusten demasiado, o incluso sabiendo que son horteras. Se pegan a fuerza de escucharlas, a veces, porque hay una historia alrededor de la canción que hipnotiza. Escuché Si no te hubieras ido, del mexicano Marco Antonio Solís, en El tiempo todo entero, de la escritora y actriz Romina Paula. Se estrenó en 2010, pero se repuso en 2020 en los Teatros del Canal de Madrid. La obra es en parte una adaptación de El zoo de cristal, de Tennessee Williams, con la que establece un diálogo. Habla de asuntos familiares, de una chica que se niega a salir a la calle porque no cree que el mundo tenga nada que ofrecer y se adivina algún asunto oscuro que no termina por enunciarse. Pero lo de menos ahora es el argumento de esa obra de Romina Paula, cuya novela Agosto tanto he regalado.

En esa obra de ambiente un poco asfixiante suena una canción entera: Si no te hubieras ido, en voz de su autor, Marco Antonio Solís. La protagonista de la obra, Laura, y su hermano bailan juntos mientras suena el estribillo: «No hay nada más difícil que vivir sin ti / Sufriendo en la espera de verte llegar / El frío de mi cuerpo pregunta por ti / Y no sé dónde estás / Si no te hubieras ido sería tan feliz». La hermana cuenta la historia de esa canción: «Él le escribe la canción a ella desde la cárcel. La gracia es que parece una canción de amor, de separación; y lo que en realidad pasa es que ella ya está muerta. Y está muerta porque la mató él, el cantautor la asesinó».

Después de la función fui a cenar con los amigos con los que había ido al teatro: a uno le gustó, otra la detestó, el tercero no se pronunció. Yo no me quitaba de la cabeza la historia de la canción: tiene que ser verdad, sino ¿cómo la pones ahí sin desmentirlo? Me pasé la cena buscando en internet, mientras el amigo que no se pronunciaba me reprochaba mi mala educación: qué hacía mirando el móvil. Había poca cobertura en el bar y tardaba mucho en cargar.

Todo es mentira: Marco Antonio Solís nunca ha estado en la cárcel, aunque sí se ha especulado mucho sobre el origen de la canción y a quién se la dedicó en realidad. Una exmujer, el hijo de esa mujer; llegué a encontrar la explicación del origen de la leyenda del asesinato: Solís pasó un tiempo retirado y eso dio pie a que se especulara sobre dónde estaba.

Así que los personajes de ficción también mienten o se equivocan o se creen las leyendas urbanas; exactamente igual que en la vida. Ya no podemos fiarnos de nada.

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