Paco Segarra

Imitar la vida, más o menos

Más bien menos, diría yo. Este avión de Virgin Atlantic que regresa a Heathrow parece un pájaro. No es un pájaro, pero lo parece, más o menos. Más bien menos. El hombre es un imitador, alguien que copia. La copia tiene mala prensa y la originalidad, que no existe, la tiene buena. No hay nada original. Un avión es como un pájaro y un paisaje de Cézanne es como un paisaje. Pero ni el avión tiene vida, ni el cuadro tiene vida: están armados con líneas relativamente bellas, fosilizadas. Un avión es el fósil metálico del pájaro que vuela, con un motor que expulsa vapores infernales.

Opinión

Imitar la vida, más o menos
Paco Segarra

Paco Segarra

Publicitario, escritor y empresario. Crea anuncios y colabora en varios medios.

Más bien menos, diría yo. Este avión de Virgin Atlantic que regresa a Heathrow parece un pájaro. No es un pájaro, pero lo parece, más o menos. Más bien menos. El hombre es un imitador, alguien que copia. La copia tiene mala prensa y la originalidad, que no existe, la tiene buena. No hay nada original. Un avión es como un pájaro y un paisaje de Cézanne es como un paisaje. Pero ni el avión tiene vida, ni el cuadro tiene vida: están armados con líneas relativamente bellas, fosilizadas. Un avión es el fósil metálico del pájaro que vuela, con un motor que expulsa vapores infernales.

El hombre copia y crea monstruos: de la razón, decía Goya. Un robot es un monstruo y un coche es un monstruo terrible que ensucia y que mata y que deviene ídolo y tótem. Y todos adoran al ídolo de las cuatro ruedas. En cambio, la vida es bella, tan bella como la película de Benigni, tan dramática. La vida es bella y excesiva. Todo lo viviente rebosa vida. La vida es desbordante, barroca, exagerada. La vida no es solo práctica o funcional.

Lo que copia el hombre es práctico y funcional.

Ayer, mi hermano alimentaba a mi cuñado enfermo con una sonda estomacal: puré, caldo, pollo en papilla, flan batido. Suficiente para alimentarse. Práctico y funcional. ¿Para qué el azar, la evolución o la madre que lo parió, iban a necesitar una boca, dientes, paladar, lengua, papilas gustativas? ¿Para disfrutar, para obtener un placer del algo tan práctico y funcional como alimentarse? Qué absurdo, ¿no? Los protestantes anglosajones han inventado eso de la cómida rápida porque es más práctico y funcional: el placer molesta a los protestantes, siempre tan puritanos. A Darwin le sobraba la cola del pavo real: no sirve para nada y no encaja en su teoría evolutiva, como tantas otras cosas, claro.

El placer y la diversión molestan al hombre, que disfruta con la seriedad y el rigor.
Al hombre le gusta tanto parecer serio que se ha cargado la infancia. La risa y la inocencia crean en el hombre como un complejo de culpa. ¿Por qué?

Al hombre le molestan los niños y la alegría y prefiere crear monstruos.

Y el muy cretino se divierte con ellos.

Nunca entenderé por qué meterse en una caja metálica con ruedas puede producir más placer que degustar un buen Rioja o contemplar el vuelo de las águilas.

El hombre, como todos los tipos mediocres que se creen originales, copia muy mal y se vende como un genio.

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