THE OBJECTIVE
Edmundo Paz Soldan

Ingeniería financiera

Se comienza ajustando los números en el software del ordenador, se continúa diciéndole a los medios algo que no se ajusta la verdad, se termina hipotecando la confianza de todos.

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Ingeniería financiera

Se comienza ajustando los números en el software del ordenador, se continúa diciéndole a los medios algo que no se ajusta la verdad, se termina hipotecando la confianza de todos.

En los últimos años ha aparecido una nueva rama de la ingeniería: la financiera, aquella que hace destrezas con los números para conseguir algo práctico. Ha habido mucho de ingeniería financiera para que el Real Madrid contrate a Gareth Bale y el Barcelona a Neymar. Había que lograr que cuadraran los números para que, por un lado, las estrellas (Ronaldo, Messi) no vieran afectados sus egos, y, por otro, los salarios de las plantillas se dispararan. Nadie sabe hasta el momento cuánto verdaderamente costaron Bale y Neymar. En Inglaterra, Bale costó 101 millones de euros, pero en España sólo 91; Neymar, para el Barcelona, costó 57, pero, cuando se suman todos los gastos extras, parece que llegamos a 95,10 millones. No es nada, diría el tango. Y más de 30, tampoco.

Si el fútbol es una metáfora de la sociedad, habría que pensar entonces que lo ocurrido en estos dos equipos tiene que ver con la España contemporánea. Las prácticas del Barcelona y el Real Madrid no están muy alejadas de las del partido gobernante. En el PP de la última década -al menos-, los tesoreros se dedicaron a la “ingeniería financiera” para que aparecieran ciertos números mágicos de cara a la gente, mientras que por abajo otra era la historia: cajas b, sobresueldos, comisiones, etc. Habrá quién diga que lo del PP es delito de corrupción, mientras que lo otro no es más que un juego de números para lograr que los mejores equipos de España se potencien y consigan la ansiada Champions. Sin embargo, un malabarismo deshonesto por aquí puede dar con mucho lodo por allá. Se comienza ajustando los números en el software del ordenador para que den el resultado que uno quiere, se continúa diciéndole a los medios algo que no se ajusta la verdad, se termina hipotecando la confianza de todos. En el país de los ciegos, el ciego es rey.  

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