Ricardo Dudda

Irresponsabilidad disuasoria

«A veces da la sensación de que se utilizan las leyes solo como herramientas ejemplarizantes o disuasorias, nada más»

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Irresponsabilidad disuasoria
Foto: Víctor Lerena| EFE
Ricardo Dudda

Ricardo Dudda

Periodista y miembro de la redacción de Letras Libres, columnista en El País y autor de "La verdad de la tribu". La corrección política y sus enemigos.

La mejor estrategia de disuasión para la COVID-19 es la inseguridad jurídica, la constante ambigüedad, las rectificaciones. Ante el caos y la incertidumbre, el ciudadano tiene solo un incentivo: quedarse en casa.

Esta estrategia de gobernar a trompicones, chapucera y a medias (mejor no esforzarse mucho en algo que quizá mañana haya que derogar), lanzando globos sonda para ver cómo reacciona la opinión pública, no es nueva para Pedro Sánchez. Durante la pandemia el gobierno anunciaba leyes contra la COVID-19 que se concretaban sobre la marcha: hasta que no salían en el BOE, las promesas del presidente no resultaban creíbles.

En esta estrategia le ha acompañado Isabel Díaz Ayuso, especialmente en las últimas semanas y meses. La presidenta de la Comunidad de Madrid aprueba medidas y restricciones con reticencia, y está obsesionada con demostrar que no está en su ADN liberal las limitaciones a la libertad. Las medidas, entonces, salen a medias y son jurídicamente confusas o inaplicables (por cuestión de competencias o por cuestiones obvias de logística policial: ¿cómo compruebas que mi novia, con la que no convivo, ha pasado la noche en mi casa? Y, si no tienes manera de comprobarlo, ¿de qué sirve prohibirlo?). A veces da la sensación de que se utilizan las leyes solo como herramientas ejemplarizantes o disuasorias, nada más. Otras veces, se multa de manera arbitraria: diversos juristas han señalado el problema de utilizar la Ley de Seguridad Ciudadana (la famosa ley mordaza) para perseguir las infracciones durante el Estado de alarma.

Todo esto provoca una inseguridad irritante. La manera que tiene el ciudadano de saber lo que es correcto, especialmente cuando lo correcto cambia constantemente, es la ley. Y si la ley es ambigua y poco clara, se traslada al individuo la responsabilidad de discernir lo que es correcto.

Es una solución incompleta: yo creo, por ejemplo, que es responsable ir a un parque a correr, y sin embargo está prohibido. La responsabilidad individual se limita, entonces, a quedarse en casa, que es algo a la vez sencillo, porque ya lo hemos hecho, y brutal, porque implica una derrota.

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