Laura Fàbregas

Jaume Asens, candidato de Puigdemont

En lugar de ser la voz de los sin voz, sigue debatiendo si Cataluña es o no una nación

Opinión

Jaume Asens, candidato de Puigdemont
Laura Fàbregas

Laura Fàbregas

Vivo entre Madrid y Barcelona. En tierra de nadie. Me interesan las causas incómodas. Pero lo importante no es lo que se dice sino lo que se hace.

El candidato de Podem en Cataluña, Jaume Asens, hace tiempo que ha roto los lazos con Podemos para abrazarse a ese independentismo populista que prioriza el proyecto separatista al pluralismo de programas y proyectos políticos de las democracias occidentales.

Ya en su momento, las bases del partido, más proclives a la agenda social que a la nacional, le dieron la espalda: fueron más los votos en blanco que los apoyos que Asens cosechó en sus falsas primarias (se negó el voto online a última hora). Lejos de aprender la lección -quizás a sabiendas- y fruto de una coherencia que en términos políticos es suicida, sigue priorizando asuntos internos, como si Cataluña es una nación, a aspectos de cómo mejorar las condiciones de vida de sus votantes, mayoritariamente del cinturón rojo metropolitano, que no están representados ni por ERC, ni por Junts per Cataluña ni por el ruralismo carlista de la CUP.

Este miércoles, en una entrevista en Rac1 y después de su desayuno con quinoa, Asens seguía dirigiéndose a aquella parte de la sociedad catalana que ha avalado las tesis independentistas: una bolsa de electores que no solo está sobrerrepresentada en los medios públicos catalanes y en el establishment, sino que ya cuenta con otras tres opciones políticas netamente independentistas que defienden sus intereses.

Asens, en lugar de ser la voz de los sin voz, de esos castellanohablantes con rentas bajas y con menor acceso a la escalera social catalana, sigue debatiendo si Cataluña es o no una nación. Un debate estéril y superado, que quizás le aporte muchos espaldarazos entre el establishment, pero que no le aportará ni un voto de todos aquellos que el 6 y 7 de septiembre de 2017 estuvieron a punto de perder sus derechos y que les preocupa más llegar a fin de mes que el estatus jurídico de Cataluña.

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