Pilar Cernuda

La carta

"Una vez más, Pablo Iglesias ha dado pie a los que están hastiados —estamos hastiados— de su afán de protagonismo, de su falta de pudor para ponerse medallas"

Opinión

La carta
Foto: Manu Fernandez
Pilar Cernuda

Pilar Cernuda

Periodista, vivió la Transición desde el ruedo, no la barrera, y su escepticismo respecto a la clase política actual –con excepciones- es inconmensurable. Y se le nota.

Hace unos días, Podemos hizo pública una carta que había enviado el padre Ángel a Pablo Iglesias en la que le agradecía el esfuerzo que había hecho en la gestión del coronavirus.

El padre Ángel es un personaje controvertido, no pierde ocasión de aparecer en todo acontecimiento público, tenga que ver o no con el sacerdocio, y no oculta que su corazón está situado a la izquierda, aunque mantiene excelentes relaciones con personalidades de la derecha política y social. Por otra parte, nadie puede poner en duda las muchas iniciativas que ha puesto en marcha para ayudar a los más desfavorecidos. Sin embargo, en los que le ven un exceso de egolatría y de ese corazón izquierdoso, la carta provocó críticas demoledoras y el “ya lo decía yo” tan habitual en los españoles.

Ahora se ha sabido que el padre Ángel había enviado una carta idéntica a 300 personas, políticos y no políticos, empresarios y banqueros, gente de derechas y de izquierdas que se han volcado para paliar los efectos devastadores del COVID-19. Ninguno de ellos utilizó la carta en su propio beneficio, para demostrar públicamente su solidaridad o su compromiso. Ninguno excepto el vicepresidente segundo del Gobierno.

Una vez más, Pablo Iglesias ha dado pie a los que están hastiados —estamos hastiados— de su afán de protagonismo, de su falta de pudor para ponerse medallas, aunque la mayoría de ellas no le correspondan. Se comprende la escasa simpatía que siente por él Carmen Calvo, que no es solo porque estaba habituada a que Sánchez la considerada su indiscutible principal colaboradora, sino que además de ver que Sánchez hace suyas las iniciativas que propone Iglesias, algunas de ellas controvertidas, este no pierde ocasión de presentarse como el impulsor de las decisiones de Moncloa que son mejor acogidas por la opinión pública aunque no haya tenido arte ni parte en su elaboración.

Hacer pública la carta del padre Ángel para aparecer como el adalid de la solidaridad española define muy bien a este oscuro personaje que empieza a ser caricaturesco. Lo que tendría su gracia si no fuera miembro destacado del Gobierno.

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