Kiko Mendez-Monasterio

La china falsa

Paradojas de la historia, que el comunismo -atroz construcción edificada sobre la reducción del hombre a las relaciones económicas- no ha conseguido nunca que funcionaran sus economías.

Opinión

La china falsa

Paradojas de la historia, que el comunismo -atroz construcción edificada sobre la reducción del hombre a las relaciones económicas- no ha conseguido nunca que funcionaran sus economías.

Paradojas de la historia, que el comunismo -atroz construcción edificada sobre la reducción del hombre a las relaciones económicas- no ha conseguido nunca que funcionaran sus economías. Ante esta evidencia, y lejos de considerar que todo su proyecto se basaba en falsedades, han optado por asumir modelos antes de ayer criminalizados, y mantener como si nada el resto de un ominoso edificio totalitario. De hecho, el matrimonio entre Mao y el capital llega al siglo XXI con la misma vocación de futuro que el de los esponsales de Isabel y Fernando.

Ahora se felicitan del maillot amarillo del PIB mundial, pero su gran presentación universal la realizaron en las olimpiadas de Pekín, porque han aprendido con tanta pasión las estructuras del mercado que ya saben mejor que nadie que todo es susceptible de comercio, que el deporte es un anuncio y los portaaviones los mejores avales bancarios. En aquellos juegos sobrecogía un poco la disciplina obsesiva, el hombre convertido en engranaje, y también las niñas, sobre todo aquella que cantaba el himno mientras la bandera roja ondeaba al viento.

Qué pena que la hermosa niña de las coletas fuese un fraude tipo Mili Vanilli, o sea, que no era ella quien cantaba, sino otra chinita que había perdido sus dientes de leche, que había engordado algo y que, en definitiva, no encajaba con la imagen de infancia ideal que requería el spot del Partido. Por no pecar de insana xenofobia, la crueldad para con la pequeña escondida hay que atribuirla al maoísmo, y no a la legendaria capacidad oriental para la tortura. Esta misma historia la coge Dickens y nos arranca lágrimas a litros, hablando de la pobre criatura sustituida y utilizada, escondida del mundo por su fealdad, mientras la de las coletas, que seguro que es insoportable, se llevaba la gloria y los aplausos. La trama de Cyrano ya es bastante triste encarnada en aguerridos mosqueteros, seguro que sería insufrible protagonizada por niñas chinas.

Sus grandes números, sin embargo, parece que no tienen trampa, quitando la de haber regresado a la revolución industrial en términos de derechos laborales. Otra paradoja de la historia, porque fue aquella injusticia manifiesta la que dio origen al comunismo.

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