Javier Quero

La desconexión

Desconexión, proclaman, asestando un golpe al Estado, dando un golpe de Estado, juntos por el sí, separados porque sí, unidos por la separación y basando el nuevo sistema en el apoyo de los antisistema

Opinión

La desconexión
Javier Quero

Javier Quero

Español. Periodista. Humorista. Ilustrador. Fundador de creActivos. Observador estupefacto. Superviviente.

Desconexión, proclaman, asestando un golpe al Estado, dando un golpe de Estado, juntos por el sí, separados porque sí, unidos por la separación y basando el nuevo sistema en el apoyo de los antisistema

Desconexión lo llaman. Acción y efecto de ciscarse en la ley, quieren decir. Vivimos la época dorada del eufemismo, de cambiar el nombre de las cosas con el propósito vano de modificar así su esencia. Sin embargo, por más que Mas recurra al regate semántico, esta desconexión no es sino una secesión en la que el Gobierno español apela a la ley y al catalán se la pela la ley. Literal.

Dicen desconexión como el que apaga un electrodoméstico interrumpiendo la corriente que alimenta enchufes y ladrones, elementos indispensables en la política catalana para que el tres por ciento fluyera por los cables del poder regional. Eufemismo en ristre, se proclamó el «España nos roba» que disimulaba el más apropiado «los Pujol nos atracan».

Desconexión lo denominan y lo definen en papel oficial como quebrantamiento de las leyes, o sea delinquir. Y votan en secreto un delito a voces con consecuencias económicas y sociales irreparables para Cataluña y para el resto de España.

Desconexión, proclaman, asestando un golpe al Estado, dando un golpe de Estado, juntos por el sí, separados porque sí, unidos por la separación y basando el nuevo sistema en el apoyo de los antisistema. Artur Mas se debate entre la candidatura y la caricatura, mendigando el apoyo de quienes lo repudian y detestan; cualquier cosa con tal de proseguir su huida hacia el abismo de la desconexión.

Desconexión, insisten quienes hace tiempo desconectaron de la realidad para atrincherarse en un universo paralelo, embelesados en la contemplación de la aldea instalada en el ombligo propio.

¡Qué hartura, Artur! Lo siento. Desconecto.

 

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