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La Españita cobarde

Foto: RODRIGO ARANGUA | AFP

La Españita cobarde limita al Norte con los 'separatas' y al Sur con el podemismo. La Españita cobarde ni se cree ella misma, deja que los 'indepes' hagan y deshagan y es como una abulia primaveral. España se ha vuelto miedosa porque ha querido, porque ha despreciado cuanto ignora de dentro y de fuera, y por eso estamos como estamos.

Esta Españita cobarde ni guarda fiestas de guardar, ni gusta de la Fiesta. Ha hecho del país un trozo de Península en estado comatoso. Es un país que ya ni disfruta, que se consume, que es feminista y biempensante como pudiera ser luterano, nómada o habilitado de clases pasivas. Cierto es que tiene una bondad única, última y carpetovetónica, y por eso somos los más solidarios de Europa.

Cuando a la Españita cobarde la llaman colonialista desde México, hay una izquierda que le compra la burra o el caballo tapatío a López Obrador, y tengo yo que ir a pedir perdón por macho y conquistador, como si aquí fuéramos 'Bertines' o 'JulioIglesias'. De ahí que a la infamia de la carta de López Obrador, muchos sean los llamados y los elegidos al indigenismo de nuevo cuño: lo mismo en Vascongadas que en Vallecas.

En esto, van llegando las elecciones, hay un pacto, cordones sanitarios, pulseritas patrias, y ese monumento electoral a la Españita cobarde que es hoy y aquí la Ley D'Hondt: otro hito de nuestro sistema.

Contra esa Españita cobarde no hay remedio. Quizá los toreros por las listas al Parlamento nos vengan a dar una lección de ese valor que necesitamos como el comer. Aunque también puede ser que los toreros se nos vuelvan establishment, casta, y ya nos vayamos todos a tomar por retambufa.

Yo ya no sé ni qué creer a un mes de las elecciones.

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