Marta Garcia Bruno

La grosse Koalition a la española

El argumentario del Partido Popular aboga por una gran coalición a la española y pone como ejemplo el caso alemán, donde la CDU, su hermana bávara CSU y el SPD son como el matrimonio formado por polos opuestos. No tienen nada que ver, pero se aman. O eso es lo que nos intentan hacer ver. ¿Pero es tan bonito como lo pintan? ¿Es aplicable aquí un matrimonio o incluso trío? No lo parece por lo siguiente:

Opinión

La grosse Koalition a la española
Marta Garcia Bruno

Marta Garcia Bruno

Periodista y futura politóloga. Profesora UFV.

El argumentario del Partido Popular aboga por una gran coalición a la española y pone como ejemplo el caso alemán, donde la CDU, su hermana bávara CSU y el SPD son como el matrimonio formado por polos opuestos. No tienen nada que ver, pero se aman. O eso es lo que nos intentan hacer ver. ¿Pero es tan bonito como lo pintan? ¿Es aplicable aquí un matrimonio o incluso trío? No lo parece por lo siguiente:

1. Los tres componentes, CDU con cinco carteras, CSU con tres y los socialdemócratas con seis, han protagonizado tanto disputas como contradicciones. Según algunas encuestas, más de la mitad de los votantes están descontentos con la gran coalición por estos motivos y por otros, como la presencia demasiado internacional de Merkel o los casos turbios dentro de los partidos, como el del diputado socialdemócrata que traficó con material pornográfico infantil. Aunque dimitió se criticó que la cúpula del partido lo supiera meses antes y no dijera nada. A esto hay que añadir las grietas internas por el parón económico, la crisis de los refugiados o la respuesta a Grecia. Pese a todo y si se volvieran a repetir las elecciones, los sondeos dan un resultado no demasiado diferente. No queramos imaginarnos una situación similar aquí, donde los casos de corrupción florecen como campos de amapolas en primavera.

2. Los partidos se apoyan, claro, pero a cambio de exigencias. De tal forma que cada formación contente a su electorado y todos contentos. Las negociaciones alemanas duraron hasta cinco semanas. Nosotros vamos por el camino, si llegamos. El SPD consiguió el salario mínimo de 8,5 euros la hora, medida que Merkel había criticado durante la campaña, o la doble nacionalidad para hijos de inmigrantes. La canciller también elevó a acuerdo algunas de sus propuestas como el rechazo de subidas de impuestos a los que más ganan. Exigencias mucho más “suaves” que las que impone Podemos al PSOE, encabezadas por el referéndum catalán.

3. El SPD recibe críticas de sus compañeros por apoyar las medidas de austeridad de los democristianos. Y eso genera corrosión en la coalición. Alemania crece menos de lo previsto y algunos socialistas más izquierdistas dejan caer que lo mejor sería endeudarse. Imaginar esa misma situación en España provoca pánico además de varias reuniones interminables.

4. Los líderes no son comparables. Rajoy está tocado por la corrupción, el liderazgo de Sánchez está más que cuestionado por sus propios compañeros. Y fuera de esa coalición quedan dos pesos pesados, los emergentes. No pueden quedarse fuera del poder con los resultados del pasado 20 de diciembre.

¿Son comparables ambos casos? Me temo que no para bien. ¿Eficaz en España? Un culebrón más bien. Y los parados seguirían esperando empleo, y el país en general una estabilidad que comienza a necesitar con creces. Las grandes coaliciones, aquí no gracias.

Contexto

    Más de este autor

    ¿Otro accidente económico?

    Primero fue el multimillonario George Soros. Después el “apocalipsis” de William White (OCDE). Ahora Mervyn King, ex gobernador del Banco de Inglaterra, advierte que el mundo está en «la cúspide de otro accidente económico» ¿Es así?

    Opinión

    Despropósitos

    Todavía no he visto en Madrid un solo supermercado en el que se ofrezca comida gratis a los más desfavorecidos, el swingmarket que lo llaman en Holanda, donde puede acudir cualquiera que tenga una renta de 180 euros al mes, sea parado o no. Eso antes que evitar que los más desfavorecidos tengan que vivir en la penosa situación de esperar al cierre de los supermercados para llevarse los kilos y kilos de comida que se tiran al día porque han caducado ese día. Porque no hace falta que Jordi Évole se vaya a Camboya para vislumbrar la precariedad.

    Opinión

    Más en El Subjetivo

    Jorge Freire

    El donoso escrutinio

    «A falta de novelas de caballerías que expurgar, bueno sería acometer un donoso escrutinio que sometiese a discusión aquellas supercherías que tomamos por verdades»

    Opinión