Enrique García-Máiquez

La inseguridad de la seguridad

Si el eje de tu mensaje es la seguridad que ofreces como voto refugio y como aglutinante del centro-derecha, ¿qué ocurriría en la hipótesis del sorpasso?

Opinión

La inseguridad de la seguridad
Foto: ELOY ALONSO| Reuters
Enrique García-Máiquez

Enrique García-Máiquez

Profesor, poeta, columnista, crítico, traductor, provinciano, aforista, diarista. Todo junto y demasiado revuelto.

Un amigo muy pepero me decía que, si Vox daba el sorpasso a los populares, el partido podía darse por muerto. Tal que la UCD, implosionaría por dentro. Por supuesto, hablaba en hipótesis, porque el sorpasso es improbable. Sin embargo, como supuesto de trabajo, funciona.

Funciona, sobre todo, como advertencia a caminantes. El PP está lanzando el mensaje, incluso desde su eslogan de campaña, de valor refugio del voto sensato contra Pedro Sánchez y compañeros. Basta ver los discursos de Casado o del macro-casado que es Aznar. Esa apelación continúa al voto del miedo es bastante incompatible con enfadarse cuando Vox te llama “derechita cobarde”, por puro principio de la no contradicción, entre otras cosas porque para reforzar ese perfil de seguridad y sensatez evitas meterte en cualquier discusión político o ideológica que se salga del consenso socialdemócrata. Pero eso no es tan grave como lo que me destapó mi amigo. Si el eje de tu mensaje es la seguridad que ofreces como voto refugio y como aglutinante del centro-derecha, ¿qué ocurriría en la hipótesis del sorpasso? Pues que has perdido tu principal y prácticamente único activo.

Compárese con sus dos rivales. Ni que decir tiene que Vox, que llevaba años clamando en el desierto, no se va a desinflar por no ser la fuerza constitucionalista más votada. Tampoco, en realidad, Ciudadanos, que tiene un perfil exquisito que se puede llevar de maravilla con la inmensa minoría o con un voto escogido y selecto de urbanitas cultivados. Tanto Cs como Vox tienen un mensaje o, al menos, un estilo concreto, que no depende de la coyuntura electoral ni del peso relativo de las fuerzas de la oposición.

El Partido Popular no tendría que desaparecer en caso de sorpasso y podría encontrar un discurso propio que no basculase entre la arenga de Vox y la sugerencia de Cs, entre Cayetana Álvarez de Toledo y el Sr. Maroto, digamos. Lo preocupante es quizá no la esté ni buscando y que, sin duda, no la ha encontrado. Su principal apuesta es por el valor seguro y eso le asegura que la falta de seguridad le haría más inseguro que a los que están más seguros de su mensaje sustantivo. Además de que les vuelve sánchezdependientes, esto es, que necesitan como el comer un rival que meta mucho miedo a sus potenciales votantes. La cosa es tan enrevesada que incluso si quedasen los primeros de la terna eso tendría el efecto nocivo a medio plazo de que regalaría a los otros dos partidos el campo propositivo, mientras ellos se conformarían con bascular de uno a otro. En el mejor de los casos, el PP se sentiría reforzado en su papel de refugio calculado, que tiene riesgos que no han calculado del todo.

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