Francisco Pou

La libertad de un Rey

La causa inmediata más evidente del momento de abdicar ha sido la profunda crisis del PSOE; Rubalcaba era un garante, una izquierda capaz de aceptar un monarca de unión. Y también ha abdicado.

Opinión

La libertad de un Rey

La causa inmediata más evidente del momento de abdicar ha sido la profunda crisis del PSOE; Rubalcaba era un garante, una izquierda capaz de aceptar un monarca de unión. Y también ha abdicado.

La causa inmediata más evidente del momento de abdicar ha sido la profunda crisis del PSOE; Rubalcaba era un garante, una izquierda capaz de aceptar un monarca de unión. Y también ha abdicado.

La interpretación, o el juicio de la causa ha saltado automática: Juan Carlos I abdica para salvaguardar la monarquía española en crisis institucional. Probablemente sea el acto que más la consolide.

El Rey es un concepto que va más allá del “monarca”. El término “rex” en la literatura política más primitiva designa el “señor” o, mejor, “el señor de señores” cuando la pleitesía de señores sumaba adhesiones para formar coronas, naciones, pueblos. El Rey de España llegó a ser “Señor” de muchos pueblos, tanto en la España en la que no se ponía el sol, como en la España actual que oscurece en algunos pueblos.

En mi opinión de observador, la causa desencadenante, para mí sin duda, de la voluntad de abdicar del Rey Juan Carlos ha sido la tremenda crisis institucional del PSOE. Probablemente fuera Rubalcaba el garante político del Rey.

En un momento en que el sistema de partidos se atomiza, como parece entrar también en juego junto con la revisión del consenso territorial sobre “qué es España”, aparece el reto de una izquierda nueva que quiere plantearse “qué es el Rey”. Y un sentimiento nacionalista en Cataluña y País Vasco donde que quiere ver “sometimiento” institucional frente a la propuesta de “simbolismo de unidad de pueblos”.

Ciertamente una bandera no es más que un trozo de trapo coloreado. Pero quien se quede ahí no superará una estúpida pose de racionalismo hasta el ridículo. Las palabras no son más que ondas de frecuencia sonora. Las flores, el sistema reproductor de una especie botánica. Pero con palabras y flores se forman familias y se entierran los muertos. Probablemente las cosas importantes de la vida ocurren con palabras y flores. En política con banderas y un rey. Es la música del significado lo que importa.

La música que suena hoy es que el Rey Juan Carlos ha tenido la libertad necesaria para abdicar, porque ha reinado en un Estado de Derecho que salvaguarda la libertad, también la suya. La seguridad jurídica hoy está garantizada por ese “símbolo” que es además Jefe de las Fuerzas Armadas, garantes de la Constitución.  

El reto del nuevo rey será una nueva concordia, un nuevo inicio, una nueva atracción suficiente para seducir a todos los pueblos de ese proyecto vivo de “España” que quieren  compartir esa forma de vivir, de ejercer su libertad.

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