Roberto Herrscher

La libertad es mala para tu espalda

En Europa no es delito ni siquiera burlarse e insultar a las religiones, como hace el semanario Charlie Hebdo. Pero en Arabia Saudí es delito criticar a la férrea dictadura de la familia reinante y poner en duda las enseñanzas del Islam

Opinión

La libertad es mala para tu espalda
Roberto Herrscher

Roberto Herrscher

Periodista, licenciado en sociología y profesor universitario. Master en Periodismo por la Universidad de Columbia y posgrado del Instituto para el Desarrollo de Periodismo Internacional de Berlín (IIJB), reside en Barcelona, donde dirige el Master de Periodismo BCNY.

En Europa no es delito ni siquiera burlarse e insultar a las religiones, como hace el semanario Charlie Hebdo. Pero en Arabia Saudí es delito criticar a la férrea dictadura de la familia reinante y poner en duda las enseñanzas del Islam

¿En qué se parece la realidad actual de la burocracia europea al sueño europeo de paz e igualdad de la posguerra, al sueño de libertad y hermandad de la caída del Muro de Berlín? En bien poco. El Parlamento, el Consejo, la Comisión… se han sumido en una mezcla de inoperancia, debates bizantinos y soberbia de señorones con grandes sueldos. Y para colmo, cuando tienen que decidir algo trascendente, como el acuerdo de libre comercio con Estados Unidos (TTIP), lo hacen en secreto, a espaldas de los ciudadanos.

Pero hay excepciones, y hoy brilló en la sede del Parlamento Europeo el aroma de las causas justas de antaño. Hoy concedieron el premio Sájarov a la Libertad de Conciencia al bloguero saudí Raif Badawi. El joven quiso ejercer lo que en Europa es un derecho establecido, aunque en países como España vuelve a estar amenazado. Me refiero a la libertad de expresión, que obviamente defiende la libertad para criticar, para expresar opiniones adversas al poder y a los poderosos.  Si no, ¿quién necesita libertad para estar de acuerdo?

En Europa hay libertad para hablar y escribir sobre la religión. Libertad para defender cualquier religión y para criticarlas a todas. En Europa no es delito ni siquiera burlarse e insultar a las religiones, como hace el semanario Charlie Hebdo. Pero en Arabia Saudí es delito criticar a la férrea dictadura de la familia reinante y poner en duda las enseñanzas del Islam. Badawi osó criticar la religión oficial. Lo sentenciaron a 10 años de prisión – una pena civil – y a mil latigazos, un castigo religioso y medieval. Los médicos del régimen tienen que evaluar cuánto tiempo tiene que pasar entre una tanda de latigazos y otra. Nadie sobrevive a mil latigazos seguidos. Semejante salvajada es la que constituye lo legal en el principal aliado de Estados Unidos en la zona.

Andrei Sájarov (1921-1989) fue un científico nuclear genial, una persona íntegra, un denunciante de las violaciones a los derechos humanos durante el régimen soviético. Un apestado, castigado y torturado por el gobierno. Un resistente con coraje. Un hombre gentil y moderado. Un héroe. En su nombre el Parlamento Europeo homenajea hoy a Badawi. No podrá venir a recibir el premio. Las autoridades europeas esperan que al menos la presión internacional sirva para quitarle la insoportable pena de los azotes.

Dije al principio que esta libertad de prensa, de opinión y de información, que está en el origen del sueño de la nueva Europa, está en peligro en España. Mientras premian a Badawi en Bruselas, en Madrid se pone en marcha la Ley Mordaza. Lo dejo ahí.

 

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