Gabriel González-Andrio

La otra ‘revolución’ cubana

Raúl (y Fidel) deben una segunda oportunidad al pueblo cubano. Las nuevas relaciones económicas no pueden quedarse solo en captar inversión extranjera o potenciar el turismo.

Opinión

La otra ‘revolución’ cubana

Raúl (y Fidel) deben una segunda oportunidad al pueblo cubano. Las nuevas relaciones económicas no pueden quedarse solo en captar inversión extranjera o potenciar el turismo.

Cuba necesita  una nueva revolución para poder evolucionar.  El gesto del gobierno de Obama derogando el histórico embargo y abriendo embajada es solo el principio. Lo importante es que el pueblo llano note los cambios en su día a día. Todavía es pronto para que eso ocurra, pero Raúl Castro –cada día más entrañable y dialogante- y su gobierno saben que no hay otro camino.

En los últimos años he conocido a muchos cubanos (unas personas sencillas y extraordinarias), empresarios, expatriados, detractores y defensores del régimen,  familias humildes, etc.  Todos (siempre desde el anonimato) me transmiten sus dudas sobre la posibilidad de que estos cambios lleguen a la población.

Es cierto que el embargo americano ha causado sufrimiento y escasez en la isla, pero no es menos cierto que la revolución cubana ha podido hacer más por su gente. Hoy ya no tiene sentido la existencia de cartillas de racionamiento o que muchas personas tengan que sobrevivir con la reventa de productos como leche, mantequilla o puros. Una práctica, por cierto, prohibida y castigada con posibles penas de cárcel.

Raúl (y Fidel) deben una segunda oportunidad al pueblo cubano. Las nuevas relaciones económicas no pueden quedarse solo en captar inversión extranjera o potenciar el turismo. Cuba tiene una riqueza natural y un margen de mejora muy notable. Pero deben ser los propios cubanos los que –con ayuda de todos- acometan esta nueva ‘revolución’, en un clima real de libertad y progreso socio-económico.

El gobierno comunista está ante una oportunidad histórica de corroborar sus buenas intenciones. El mundo entero está expectante. Todos queremos lo mejor para nuestros hermanos cubanos. No es momento para el rencor o el revanchismo.

Ya lo dijo Fidel: “Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado; es igualdad y libertad plenas; es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos”.

Ese es el “quid” de la cuestión.

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